Zidane, Klopp, Xavi y Gallardo

Por Jorge Barraza

Si por algo debemos congratular a la Ecuafútbol es por haber decidido rápido la contratación del nuevo entrenador nacional, en este caso Marcelo Gallardo. Y por el oportunismo: dirigir ya desde los primeros amistosos del nuevo ciclo 2026-2030. ¿Para qué perder tiempo…? ¿Arrancar con un interino para pagar unos cuantos meses menos de salario, como han hecho tantas federaciones en décadas pasadas…? Había que dar vuelta la página ya mismo, sobre todo para olvidar el fracaso del proceso anterior.

Se apuntó bien con Gallardo, se buscó un peso pesado, otro modelo y ahí está, calzándose el buzo de la Tricolor. Luego, el tintineo de la pelota dirá si fue un acierto. ¿Que no fue bien en sus dos experiencias recientes en Arabia y en River…? A José Mourinho lo despidieron de los últimos cinco clubes y acaba de contratarlo el Real Madrid. Esto es así. A los disconformes, preguntamos: ¿a quién querían…? ¿A Guardiola…? ¿A Luis Enrique…? ¿A Klopp…? Es casi una proeza haber encontrado libre a Gallardo y haberlo convencido. Los buenos, por lo general, están siempre ocupados.

Lo decimos siempre: en esta época, el técnico es todo. Hace sesenta años decidían los jugadores, ahora es fundamental la figura del conductor, se tenga el plantel que se tenga. Dice el querido Ruben Darío Insua: “Antes al jugador le podías decir ‘VAMOS QUE TENEMOS QUE GANAR’. Hoy le tenés que decir cómo…”

El titular más importante con Marcelo Gallardo es que Ecuador cambiará su estilo de juego. Intentará ser más ofensivo, con lo que tenga. Se parará más adelante en el campo. Adiós al conservadurismo, defenderá cuando el rival lo obligue, no como sistema, no como actitud. En su presentación dejó una frase que ilusiona y que sobresalió de las demás: “Competir para ganar”. Un dato que aporta: Gallardo tiene el 58,6% de eficacia en sus 14 temporadas como DT: 580 partidos dirigidos, con 306 victorias, 138 empates y 136 derrotas, según Sofascore.

Finalizado el Mundial, se produjeron grandes cambios en el banco de muchas selecciones y el de Gallardo por Beccacece en Ecuador está entre los más resaltantes. Los dos más trascendentes son los de Jürgen Klopp y Zinedine Zidane, dos gigantes del fútbol que vuelven a la dirección técnica. Después de poco más de dos años sabáticos, Klopp llega a la Selección Alemana. Seguro prefería seguir su descanso de oro como director-asesor de Red Bull. Pero a esto no se pudo negar. ¿Quién le dice que no a la selección de su país…? No hay duda posible: con él, Alemania mejorará su penosa imagen del Mundial 2026. Al igual que en todos sus equipos, Klopp apelará al carácter y a la presión. Klopp alcanza un 62,6% de rendimiento como adiestrador.

En cuanto a Zidane, estuvo cuatro esperando que Didier Deschamps terminara su contrato y asume en Francia, el único puesto que deseaba. La duda con Zizou es que lleva algo más de cinco años de inactividad, que no son pocos. Como en el caso de Gallardo, es altamente posible que Zinedine confiera un barniz más dominante a la selección gala. Deschamps era retranqueiro, aun teniendo cantidad y calidad de jugadores en ataque. 64,5% para el francés, todos en un solo club: el Real Madrid.

Holanda quiere regresar al fútbol holandés, y para eso llamó a un español: Xavi Hernández. Xavi es portador del tiki taka, herencia española de Rinus Michels y Joahn Cruyfff. La actual excelencia futbolística española entraña un fenómeno importado. El español era un fútbol secundario en el concierto europeo y mundial. La llegada de Rinus Michels al FC Barcelona en 1971 cambió el mapa del universo futbolístico. El genio de Ámsterdam llevó a Cataluña su fútbol total, la ofensividad y el buen tratamiento de pelota. Su semilla germinó en Johan Cruyff y de él en Pep Guardiola. De allí florecieron Luis Enrique, Luis de la Fuente y otros, Xavi, por caso. Y España cambió su estilo, nació el tiki taka, esa sublimación del juego consistente en tener la bola, tocarla y tocarla hasta meterla en el otro arco. Y lo que Rinus no pudo con su Holanda lo logró en 2010 España justamente frente a Holanda. Con su receta. En su corto paso como conductor Xavi muestra un 67,6% de efectividad en puntos. Muy alto.

Portugal deja atrás el fantasmal ciclo de Roberto Martínez (que se intuía fracasaría el mismo día que llegó). Firmó el multicampeón Jorge Jesús, que entre docenas de títulos tiene, como Gallardo, la Libertadores. Ganada con Flamengo. Jorge Jesús, sin embargo, volvió a convocar a Cristiano Ronaldo, ya un exjugador. Pero es entendible: él no quiere retirarlo, que tenga Cristiano la hidalguía se retirarse solo. Portugal cuenta con una camada de jóvenes brillantes (Vitinha, Pedro Neto, João Neves, Francisco Conceicão, Renato Veiga, Diogo Costa, Nuno Mendes), Jorge Jesús imprimirá su carácter ganador. Tiene un 67,5% de puntos obtenidos en su trayectoria. Ojo con Portugal en los próximos cuatro años.

Roberto Mancini vuelve a la Selección Italiana, el último allenatore campeón con la Azzurra: la Eurocopa 2020. Sin dudas es otro que levantará a Italia y probablemente la devuelva a los Mundiales (Itaia ha faltado a los tres últimos), aunque de momento no está claro si el de 2030 tendrá 48 ó 64 participantes. Si fueran 64, las clasificaciones se facilitarán para todos.

Dos incógnitas totales son Diego Forlan y Rafa Márquez. El primero reemplaza a Marcelo Bielsa en la Selección de Uruguay luego del tormentoso mandato del rosarino. Si su paso es menos complicado que el de Bielsa ya Uruguay habrá ganado. La duda con Forlan es su mínima experiencia de la raya de cal hacia afuera. Dirigió apenas 11 partidos a Peñarol y 12 a Atenas de San Carlos en Segunda División. No le fue bien en ninguno de los dos. La máxima virtud de Diego como futbolista era su inteligencia, pero dirigir no es igual a jugar. Extraordinarios futbolistas fracasaron como entrenadores. Habrá que esperar y ver.

Otro tanto pasa con Rafa Márquez. Se estrena en el cargo, y nada menos que con el equipo nacional de su país. Es imposible predecir si le irá bien o qué puede aportar al juego de la verde. Si es por sus características como jugador y por haber mamado el tiki taka en el FC Barcelona, México debería militar en la corriente del buen fútbol. Tiene espalda para aguantar por su gran pasado, pero como técnico la gente no conoce de ídolos, exige resultados.

Más allá de Forlan en Uruguay, en el orden sudamericano después de la era Gareca todo fue hacia abajo en Perú. Ahora tratarán de remontar con el brasileño Mano Menezes, que no despierta gran entusiasmo en los hinchas. Ya debutó en marzo, tiene una victoria, un empate y dos derrotas. En 29 años de actuación, Mano nunca pudo ganar el Brasileirão. Dirigió 4 partidos a la Selección Brasileña en 2011. El mayor problema de Perú es que no produce jugadores. Este es un mal que lleva décadas.

Lo curioso es que tanto Gallardo como Klopp, Zidane, Xavi, Jorge Jesús, Forlan y Rafa Márquez debutan como entrenadores de selecciones nacionales, que es la misma función que en clubes, pero con una dinámica laboral muy diferente. Los DT’s de selecciones no tienen día a día, trabajan más con el videoanálisis que en campo.

El jueves, frente a Corea del Sur tendremos la primera impresión del Muñeco con Ecuador. Ahí nace otra etapa, otra ilusión.  

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