Los tres frentes del Real Madrid

Por Sergio Levinsky

“Madridistas, olvídense de la liga y de todo torneo en España. Pensemos en la Champions porque lo demás, no se podrá ganar por años”, sostuvo en estas horas uno de los periodistas más ligados al club blanco en sus redes sociales, al poner play a una grabación en la que el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, sostenía que el Barcelona estaba haciendo “las cosas bien” poco después de comparar el discurso del canal “Real Madrid TV” con el del criminal nazi Joseph Goebbels, lo que a su vez motivó la exigencia del mandatario blanco, Florentino Pérez, de renuncia inmediata de Tebas.

A menos de una semana de un Clásico crucial ante el Barcelona en el Camp Nou, en el que Real Madrid necesita, como mínimo, no perder para que la liga no se le empiece a escapar cuando aún ni se disputó la mitad porque los azulgrana se le podrían ir a nueve puntos de distancia, los blancos parecen tener cuatro frentes en disputa (Liga, Copa del Rey, Champions League y la Liga) y su disputa con Tebas alcanza su máxima expresión coin el durísimo intercambio de acusaciones mutuas.

De hecho, en un partido tan accesible como lo fue el que disputó el domingo ante el Sevilla en el Bernabéu (4-1) no pasaron ni cinco minutos que ante el primer fallo en contra (leve, ni siquiera decisivo) ya gran parte del estadio coreaba el ya clásico “corrupción/en la Federación” y “Laporta paga a Negreira” por el caso del ex árbitro y vicepresidente del Comité Arbitral que facturó al Barcelona por 18 años, durante cuatro presidentes distintos, y que según el Real Madrid, la Liga no quiere investigar y por eso elevó su acusación (que también está en la Justicia ordinaria) a la UEFA para su investigación.

Todo esto, más las constantes referencias de su nuevamente irascible entrenador José Mourinho, no hace más que abrir el paraguas a una posible mala temporada en territorio español en tiempos en los que el Barcelona parece arrasar ante cada uno de sus adversarios (27 puntos sobre 27 posibles con 39 goles a favor) y cuando debe visitar a su clásico rival el próximo domingo.

De cualquier modo, el fútbol es tan cambiante y ofrece tantas variantes que lo que puede ser una pequeña crisis hoy se puede transformar un un hecho positivo mañana a la mañana. A mitad de esta semana, y lo último antes del Clásico, el Real Madrid recibe a un Leipzig destruido en la Bundesliga (viene de recibir seis goles del poderoso Bayern y con su entrenador, el argentino Martín Demichelis, pendiendo de un hilo), y acaba de marcarle con facilidad cuatro goles al Sevilla en la liga, en un partido en el que parece haber renacido Kyliam Mbappé (autor de dos de los cuatro tantos), comenzó a proyectarse Diomandé (que costó una fortuna y no acababa de explotar) y se va terminando de consolidar el joven tuco Arda Güller, con su pegada excepcional.

La ausencia de Vinicius por su expulsión ante Villarreal, por la que recibió excesivos cuatro partidos, sumado a la remontada espectacular en el Olímpico ante la Roma por Champions, cuando dio vuelta en ocho minutos un partido que perdía 3-1, le hizo notar a Mourinho la necesidad de un cambio táctico y posicional que ya comenzó a darle frutos:

Federico Valverde volvió al lateral derecho, pese a contar allí con Trent Alexander-Arnold y con Denzel Dumfries, y en vez de optar por un mediocampo físico con los franceses Tchouameni y Camavinga optó por quitar al segundo y dejar convivir a Güller con un buen Bellingham, y jugar con tres delanteros, con Mbappe y Diomandé por las bandas y el brasileño Endrick por el medio. Los resultados no sólo fueron buenos en los puntos sino en la capacidad goleadora: ocho tantos en dos partidos, y ahora viene el Leipzig que podría permitir mantener o hasta superar la capacidad de producción ofensiva.

Al contrario, el Barcelona tenía dos huesos duros de roer antes del Clásico y uno de ellos, ante el Betis en La Cartuja, lo superó con nota: 2-5 y en gran parte sin Raphinha ante uno de los mejores equipos de España, aunque ahora viene lo más complicado: ante el PSG de Luis Enrique, bicampeón europeo, y en una París convulsionada. Claro que, de pasar este examen, la confianza ya se iría por las nubes.

Es claro que más allá de los antecedentes de los dos, el Clásico los pondrá a ambos en la realidad y nos permitirá comprobar si, como parece, el Barcelona está tan lejos del Madrid en su nivel o, al contrario, aquello era un espejismo y la ventaja conseguida hasta ahora no era para tanto.

Por si fuera poco, el partido se juega un día antes de la entrega del Balón de Oro de Londres, en la que Mbappé y Lamine Yamal forman parte de los candidatos.

Falta muy poco para que lo sepamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *