Dicen que hay algo que tener

El marco fue conmovedor. El Estadio Azteca, aquel del tema de Calamaro, aquel de la consagración de Pelé en 1970, aquel del “Gol del Siglo” hace casi 40 años, lucía, en la noche de junio 17, amarillo de pies a cabeza. Más de 80.000 almas, en su mayoría colombianas, estuvieron ahí «dándole su vida» a la Selección, como reza la canción del Salmón. El público colombiano copó las tribunas en el debut del Mundial 2026, tal como lo hizo en Brasil 2014 llenando Mineirao, el “Mané Garrincha” de Brasilia, el Arena Pantanal y el mismísimo Maracaná o en Rusia 2018 en Kazán. Y de nuevo, lo volvió a hacer en otro mundial.

El triunfo fue justo y necesario, más sabiendo que a primera hora, Portugal había cedido un empate impensado ante la República Democrática del Congo en Houston. Además de la importancia de arrancar un torneo sumando de a tres, ese empate luso, daba la perspectiva de tener muy cerca la clasificación si se ganaba de entrada. No se podía fallar, y más cuando el rival era el que fue. Tema al que se va a retornar. El triunfo 3-1 alcanzado el miércoles fue importante, la tarea se hizo y se deja la puerta abierta para llegar al último juego del grupo, frente a Portugal el 27 de junio, con la clasificación en la mano y la misión de buscar el liderato de la zona. Pero primero deberá hacerse la nueva tarea ante Congo. Y más allá del 3-1, se debe mirar que pasó ante Uzbekistán.

El resultado fue importante, mejor que el funcionamiento presentado. Si bien, Colombia fue justo ganador, por momentos se vio confundido ante un rival, que era muy limitado, hasta rudimentario, y en ocasiones, parecía un equipo “amateur”. Por la juventud del plantel, Cannavaro tiene mucho trabajo por hacer. Lo pobre del rival facilitó las cosas para Colombia. Pero también las complicó. Pues ese equipo tan limitado, enredó a la Selección, y en los primeros quince minutos del ST desdibujó al equipo nacional hasta lograr el empate parcial 1-1 a los 60 minutos de juego con gol de Fayzullaev tras un inusual error de Camilo Vargas. Luego en el tiempo de adición estuvo cerca del empate. Fueron minutos en que la tribuna estuvo “apretando los dedos”. Afortunadamente en ambos momentos, Colombia calmó la tormenta con goles en momentos clave.

En el primer tiempo, Colombia fue superior y logró imponer las condiciones, a pesar del pobre partido de James Rodríguez, ausente en toda la noche. Afortunadamente Jhon Arias tuvo un juego correcto y, además, emergió la figura de Gustavo Puerta, quien fue la sorpresa del once titular, estando a la altura del compromiso de reemplazar a Richard Ríos. Seguramente algunos problemas físicos de Ríos influyeron en esta decisión y la actuación de Puerta indica que seguirá de titular. Fue la figura del equipo hasta su cambio en el minuto 80, justo por Ríos y recordó aquellas sustituciones extrañas de Lorenzo en las Eliminatorias. El jugador del Racing de Santander fue fundamental para recuperar balones y también para pasar al ataque. El 2-1 de Lucho Díaz llegó por asistencia suya, en un momento

clave, minutos después del empate uzbeko. Díaz, el único jugador top mundial del equipo, estuvo certero en dos momentos decisivos, aquel gol y en el primer tiempo, con la asistencia a Daniel Muñoz para el gol del zaguero de Crystal Palace, que abrió el marcador a los 40 minutos. Importante para ir al vestuario en ventaja. Luego, vinieron las sombras del arranque de la segunda mitad y las dudas que esta Selección de Lorenzo acostumbra a sembrar. Recordaba unas líneas de la canción aquella:“…esa que antes siempre tuvo gusto a nada…”

Colombia con el 2-1 a favor, volvió a controlar el partido, sin ser muy dominante. James dejó su lugar a Campaz y luego en el 80 salió Luis Suárez, quién no tuvo opciones, e ingresó Juan Camilo “Cucho” Hernández, eterna promesa sin concretar y muy cuestionado por su convocatoria, pero que merece el aplauso por la gran jugada que derivó en el centro para el tercer gol colombiano, a los 99 minutos con cabezazo de Campaz, el cual selló el partido.

El paso fue dado, los tres puntos están en el bolsillo y el liderato parcial del grupo es un hecho. La presencia de Lucho en momentos determinantes y la gestión de Puerta en la mitad fueron los puntos más destacados. Pero el bajo nivel de James (esperado por su falta de ritmo), el error de Vargas, la pasividad del inicio de la segunda mitad, el ayuno en la delantera y sobre todo la baja creación de juego, son puntos para revisar antes de enfrentar a Congo. Esas oportunidades no se pueden dar a los africanos, y menos aún a Portugal en el tercer partido. Contra Uzbekistán las fallas se pudieron manejar, pero es necesario mejorar el juego. El segundo paso viene el martes 23 en Guadalajara. Lorenzo de nuevo, tiene la palabra. Jugadores hay, el color en las tribunas existe y la moral está elevada. Se respondió en los momentos clave y ante el poco juego, se aprovecharon las oportunidades dadas por el rival. Como dijera la canción: “…dicen que hay algo que tener…” Y al menos en esa noche del Estadio Azteca, se tuvo.

Por Germán Ocampo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *