Harry el limpio 

Por Jorge Barraza

El Balón de Oro no se pide, te lo dan. Lección para Mbappé y Lamine Yamal, que hicieron campañas de prensa para promocionarse. Afortunadamente, los electores no compraron: decidieron por razonamiento, por argumentos irrefutables. Y se lo dieron a Harry Kane. Nadie lo merecía más. Un jugador notable en un año magnífico. Marcó 73 goles, ganó los 3 títulos de Alemania, semifinalista de Champions (donde hizo 14 goles), 3ro. en el Mundial (6 tantos). Juega y hace jugar, arma ataques y define, es un 9 que piensa como 10. Baja a defender, es inteligente, técnico y un caballero inglés. Capitán sereno y jugador solidario, de equipo. Harry Kane Balón de Oro 2026. Es una irreprochable elección de los cien periodistas convocados por France Football para elegir esta vez un galardón difícil, muy parejo entre cinco o seis candidatos (Rodri, Messi, Lamine Yamal, Mbappé, Fabián Ruiz). Está bien dado: se lo lleva un crack del fútbol.

No fue sorpresa. Desde que se iniciaron las predicciones, hace muchos meses, sobre quién podía ganarlo, Harry encabezaba las preferencias del público: pagaba la irrisoria tarifa de 1,61 euros por cada uno apostado en todas las casas de apuestas. Lejos lo seguía Lamine Yamal con 3,75.  

Hay que reconocerlo: Kane no desata pasiones. El hincha en general lo mira de reojo porque es humilde. Con Cristiano Ronaldo se instaló la idea de que ser arrogante es sinónimo de ganador. Meter un gol de penal y golpearse el pecho es ser un animal competitivo. Por el contrario, la modestia es una baratija que se vende por monedas. Harry tiene el demérito moderno de la sencillez, del recato, hasta de la moderación para celebrar los goles. Es un señor que sale a la mañana con su auto para el entrenamiento y se mezcla inadvertidamente con el vecino que va a la oficina, con otro que es profesor. Se dicen buen día y cada uno a lo suyo. No parece un héroe deportivo, aunque en el Allianz Arena los hinchas del Bayern Munich lo aclaman. Es un simil de Xavi Hernández, que iba al Camp Nou con su bolsito, daba unas clases magistrales de mediocampo y volvía para la cena.

El perfil bajo de Harry lo hacía menos candidato que Lamine o Mbappé. Pero los sufragantes fueron a lo incontrastable: los números, los títulos, la regularidad. Y EL JUEGO, lo más relevante de todo, porque ahora nos quieren vender que lo único importante son los goles. Batiendo todas las facetas, Harry tuvo un año superior, impecable.

Nunca reclamó el premio, le llegó. Por eso, además de justo, fue genuino. Felicitaciones a los encargados de emitir su voto, no se dejaron influenciar. Eligieron lo que les pareció mejor. Y fue lo correcto. No todo puede ser negocio, marketing, mediatización. Este es demasiado negocio para ser sólo un deporte, pero demasiado deporte para ser sólo un negocio.  

Vale recordarlo siempre: el Balón de Oro no consiste en elegir un jugador del equipo campeón, sino el mejor futbolista de la temporada. Que haya brillado y conseguido logros individuales y colectivos (ambos), impactado con su juego, siendo decisivo en los éxitos de su equipo o selección. Y ni Lamine Yamal ni Kylian Mbappé lo fueron. Les jugó en contra que se autopostularan: “Yo creo, sinceramente, que Mbappé y yo somos los mejores del mundo y este año me lo merecería yo por lo que he ganado… Para mí está claro y todo el mundo que ve los partidos lo sabe”, declaró el joven del Barcelona. “Nadie tuvo una temporada mejor que la mía”, alardeó el del Real Madrid. Obra como búmeran.

Mbappé fue segundo. Disputó cinco torneos en el ciclo 2025-2026: no ganó ninguno. Y juega en el Real Madrid y en Francia, lo máximo en club y en selección. Si realmente fue fenomenal, estando rodeado de tantas figuras debió exhibir algún título en su tarjeta. Nada, cero. Kylian es un símil de Cristiano Ronaldo, le importan, sobre todo, sus números personales. A los votantes de France Football, no. Su cara al momento de anunciar a Kane era como cuando se te mueren tu madre, tu hermana y tu novia, las tres juntas. Es entendible: lleva 12 temporadas en Primera y se le niega el oro.

“Estoy contento de que los jurados no hayan cedido al capricho de una estrella. Mbappé ha presionado para salirse con la suya. Nunca había ocurrido en la historia que alguien presionara tanto para conseguir el Balón de Oro”, declaró sin tapujos el periodista francés Bertrand Latour. Acusó a Mbappé de haber intentado influir excesivamente mediante su campaña de comunicación. “Que deje de presionar a la gente para que vote por él. Las elecciones presidenciales son en 2027; eso se decide en las urnas. El fútbol se demuestra en el campo. Gana partidos, gana títulos, sé apreciado por tus compañeros y ten clase”. 

Lamine Yamal quedó tercero. Cuando Ronaldo Fenómeno leyó el nombre de Harry el Limpio, el talento del Barça se mordió el labio. Estaba seguro de ganarlo. Jugó un Mundial flojito, fue campeón, pero pasó inadvertido. En la final se lo devoró Tagliafico, con 34 años y lesionado. Y partidos fantasmales como el del domingo ante el Real Madrid ha tenido muchos. Es una promesa latente de genialidad, de que algo notable puede acontecer, aunque todavía le falta consistencia, regularidad. Lo ayuda la edad, tiene quince años por delante para ganarlo.

Lamine Yamal tiene mente de estrella, actúa como un divo, ya lo veremos con un sacón de piel blanco hasta los pies y anteojos sicodélicos. Es un nuevo Dalí. Cambiará cien veces de peinado, se dejará barba, se afeitará, usará sacos rojos y zapatos verdes, andará en limusina, irá a entrenar en helicóptero… Pero antes debería confirmar su estrellato con los pies, con juego, con triunfos espectaculares conseguidos por él. Entonces podrá reclamar el Balón de Oro con todo derecho. De momento, su máxima virtud es la precocidad.

Vale recordarlo siempre: el Balón de Oro no consiste en elegir un jugador del equipo campeón, sino el mejor futbolista de la temporada. Que haya brillado y conseguido logros individuales y colectivos (ambos), impactado con su juego, que haya sido decisivo en los éxitos grupales. Y ni Lamine Yamal ni Kylian Mbappé lo fueron.

España recibió 8 de los 13 premios que otorga el Balón de Oro, no obstante, todo el país quedó insatisfecho: quería el premio gordo, pero es que ninguno de sus mundialistas sobresalió como para obtener el galardón.

“France Football le dio el Balón de Oro a fulano”, “France Football le negó el Balón de Oro a mengano”. France Football organiza la compulsa y se somete al escrutinio de quienes votan. La revista tiene un voto, como los 99 restantes. En ese contexto hay que respetar la opinión de quienes eligen. Uno puede decir que están errados, que no le agrada el ganador, mas no cabe la posibilidad de arreglo.

¿Es Kaneel mejor jugador del mundo en la actualidad? Es una pregunta mal formulada. Kane es quien tuvo la mejor temporada, y eso es lo que se premia. Tampoco Dembelé fue el año pasado el mejor del mundo, tuvo el mejor rendimiento en el lapso 2024-2025.

Rodri fue cuarto. Está bien. Hizo un gran Mundial, y por eso le dieron el Balón en Estados Unidos. Suficiente. Además, es un centrocampista eficientísimo, aunque sin brillo. Messi fue quinto. Un caso fantástico porque su primera vez para el Balón fue en 2008. En esa edición compartió nominación con Casillas, Van Nistelrooy, Steven Gerrard, Ballack, Drogba, Ribéry, Kaká, Van der Sar… Cracks retirados hace diez, doce, catorce años. Pasaron dos décadas y Leo sigue compitiendo por el Balón. Increíble.

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