En el Atlético de Madrid, los festejos son la distracción

Por Sergio Levinsky, desde Madrid

El Atlético de Madrid tiene motivos para festejar: un muy buen triunfo ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán luego de un gran primer tiempo, los 800 partidos del “Cholo” Diego Simeone como entrenador desde 2011, uno de los casos de mayor longevidad en el cargo y, sin embargo, todo esto es, apenas, una distracción.

El propio Simeone lo dijo, con indisimulada sonrisa tras la victoria, en relación con el tema que preocupa, y ocupa, a todo el Atlético de Madrid en estas horas: el caso Julián Álvarez, a horas de que se acabe el último capítulo cuando el martes a las 24 se cierre el mercado de pases de verano.

Pero, hasta entonces, el Atlético no habrá encontrado la paz ni aún no teniendo partidos pendientes hasta esa fecha, y con 7 puntos sobre 9 en la Liga Española, cuando debería estar saboreando las mieles del muy sólido partido que llevó a cabo9 en Andalucía y ante un rival que había conseguido todos los puntos en disputa hasta entonces.

El Atlético está dando ventaja, porque bien podría contar con dos campeones del mundo en sus filas, y por ahora, no los tiene. Se trata del defensor Cristian “Cuti” Romero, recién fichado al Tottenham, como de Álvarez, quien se encuentra en un conflicto sin salida, o por una estrambótica, como se viene especulando en las últimas horas.

Y, sin embargo, un Atlético que no cuenta con todas sus figuras, y que se dio el lujo de reservar a uno de sus mejores valores aunque veterano, el volante Koke Resurrección, pudo mostrar que puede tener problemas desde la línea de cal hacia afuera, pero que dentro del campo de juego encuentra varias respuestas, como la del chico Barrios en el medio, o la de Álex Baena, con tres goles en tres partidos, en un rendimiento muy superior al de la temporada pasada, o la de Ademola Lookman, muy distinto del de la semana pasada que no daba pie con bola en el Metropolitano ante el Villarreal, o un Giuliano Simeone al servicio del equipo, o con Jan Oblak manteniendo siempre el tipo desde el arco.

El primer tiempo que redondeó el Atlético fue casi perfecto y el 0-3, ante un entusiasta Sevilla de García Plaza estaba bien y hasta pintaba para más, aunque en la segunda parte ocurrió lo que ya es un clásico: los “colchoneros”, en vez de seguir con la fórmula que le estaba dando tantos resultados, comenzaron a vivir de la renta, se fueron retrasando y dieron alas a un Sevilla que, al menos, dio la cara ante su público y descontó, a través, de Sierra, cuando el pescado estaba casi todo vendido.

La sensación es que, si el Atlético logra blindarse del caso Álvarez, concentrándose en el fútbol-juego y no en lo que pasa afuera, sus chances de meterse en la lucha por uno o más títulos es concreta (ni hablar sin logran reemplazar al argentino por otro delantero goleador).

Si el Caso Álvarez se incorpora a su cotidianeidad o deja esquirlas, su actualidad se impregnará del conflicto y será difícil salir adelante. Todo indica que más allá de las actuaciones, las responsabilidades y las formas, ni al Atlético ni a Álvarez les conviene seguir en esta situación.

La dirigencia del Atlético se juega mucho en estas horas y deberá medir bien los pasos. Tiene un plantel bastante bien armado, de manera inteligente, en el verano. Ahora llegó el momento de tomar decisiones complicadas pero decisivas. Y entre ellas, la de sopesar si el fútbol es uno de los objetivos, o apenas una distracción.

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