Segunda oreja para el equipo que un día eligió ser torero

Por 120 minutos, y en buena medida gracias al Dibu Martínez, cuyas atajadas llevaron el juego al alargue y casi a los penales, el estadio MetLife de New Jersey fue testigo de la esperada final entre los dos mejores equipos del mundo en este cuatrienio. Aquella Finalísima que Qatar no vio, coronó a España como un justo campeón en un partido donde fue superior de principio a fin ante una Argentina decepcionante, muy por debajo de las expectativas, que entregó su corona de manera lastimera. Aún así, solo fue doblegada en el minuto 106, con un hombre menos y hasta pudo empatarlo al final. Pero hubo justicia y aquel equipo que un día decidió ser torero en vez de seguir siendo toro, se llevó una segunda oreja para Madrid.
Fue una nueva consagración para un equipo en continuo crecimiento desde comienzos de este siglo tras la llegada de Luis Aragonés en 2004 con el Tiki Taka, el cual llega a su cenit con aquella generación de 2008-2012 que dejó una Eurocopa con “El Sabio de Hortaleza” y luego el doblete Mundial-Eurocopa con Vicente Del Bosque. Tiempos de un plantel de lujo, del apogeo del Barcelona de Guardiola y participación de elementos claves del Real Madrid, equipo que ahora no aportó jugador alguno en esta conquista. Tras el declive en Brasil 2014 y dos eliminaciones sucesivas en octavos, en diciembre de 2022 llega Luis De La Fuente, técnico con éxito en las categorías juveniles, pero acompañado de varias críticas por su falta de experiencia en clubes de Primera División. Venía tras el paso de Luis Enrique y su eliminación en Qatar 2022, con un equipo que prometía mucho. De La Fuente vuelve a aquel Tiki Taka de Aragonés, pero con más verticalidad, Los resultados ha sido impresionantes: Nations League 2023, Eurocopa 2024, Juegos Olímpicos 2024 (con otro entrenador), finalista de Nations League 2025 y ahora Campeón del Mundo 2026. Además, es el primer país que tiene en simultáneo los títulos mundiales de mayores en masculino y femenino. Y no solo ha tenido buenos resultados, sino que también ha mostrado buen juego, dominando los partidos y torneos.
Es un equipo que no anota mucho en relación a lo que crea, pero que recibe pocos goles. En este Mundial uno solo y en aquel de 2010, dos. Una defensa imperial, con Simón, Cubarsí y Cucurella, un medio campo de mucha calidad con un Rodri vital, verdadero mariscal de campo, junto a Fabián Ruiz y Olmo como acompañantes, y una delantera con un tipo muy inteligente como Oryazábal y un Lamine Yamal que, sin tener un torneo brillante, ya tiene un título del mundo a tan corta edad. Suplentes claves como Williams, Merino y Ferrán Torres, hombre del Barça, muy resistido y que se apuntó el gol del título, como lo hiciera Iniesta, otro azulgrana en 2010, también en alargue y también 1-0.
Fue el mejor equipo del campeonato, con un debut errático ante Cabo Verde, y luego triunfos ante Arabia y Uruguay, para ganar el grupo. En las eliminaciones directas tuvo su “Eurocopa 2026” derrotando a Austria, Portugal, Bélgica y Francia, en el juego clave de semifinales eliminando al gran favorito. Es decir, termina dando exhibiciones de autoridad ante los dos finalistas del mundial anterior. Hubo ciertas coincidencias con aquella primera estrella de la Madre Patria en 2010. De nuevo el partido inaugural entre sudafricanos y mexicanos, España llegando como campeón de Europa y sin ganar en su debut, haber enfrentado a un equipo de Bielsa en primera fase, batir 1-0 a Portugal en octavos, eliminar en semifinales al favorito del público y definir la final también por 1-0 en un alargue. Muchas coincidencias, pero lo más importante es seguir con una escuela de juego gestada desde los tiempos de Aragonés y seguida por Del Bosque, en los tiempos del Barça de Guardiola.
Argentina que llegó a la final con el envión anímico de la victoria ante Inglaterra en su mejor partido del torneo, decepcionó en el partido decisivo. Había llegado con poco fútbol, pero con gran coraje y jerarquía. Fue finalista con toda justicia, a pesar de una feroz e injusta campaña mediática en su contra, demeritando la clasificación con acusaciones de favoritismo infundadas ante jugadas bien decididas por los árbitros ante Egipto, Suiza o Inglaterra. Pero el domingo fue una sombra y el planteo ultra defensivo de Scaloni, digno de aquella final de Italia 90. fue inexplicable y poco digno del gran equipo que ha sido en su ciclo. Aquella noche romana, ante las suspensiones y lesiones, Bilardo era poco lo que podía hacer. Pero en New Jersey, aunque si había un gran desgaste físico, el equipo tenía elementos para plantear otra cosa y tener la actitud protagonista que siempre tuvo. No fue así. Tal parece como dijo Sergio Levinsky que «se había vaciado física y emocionalmente ante los ingleses». Como si fuera poco, sufre la lesión de sus dos centrales, y antes de cerrar los 90 minutos, sufre la justa e irresponsable expulsión de Enzo Fernández. Así, con diez hombres y un alargue en camino, la suerte estaba echada.
La Albiceleste pagó varias malas decisiones de Scaloni durante su segundo ciclo, donde no hubo un recambio importante, el equipo se envejeció y no enfrentó a europeos, excepto un amistoso antes del Mundial frente a Islandia. Fue fatal tener a los volantes tan destacados en Qatar, ahora en un discreto nivel. De Paul, Enzo y Mac Allister no fueron ni sombra de lo que habían sido en 2022. Y un buen suplente como Paredes, terminó siendo titular en varios juegos, pero en la final al ingresar lo hizo pasado de revoluciones, priorizando la pierna fuerte, rozando la expulsión todo el tiempo y con un comportamiento inaceptable al finalizar el partido, para un jugador de su nivel. Argentina aguantó hasta el inicio del segundo tiempo del alargue, básicamente por un gran partido del Dibu Martínez. Y cuando ya apostaba a los penales, Ferrán hizo justicia con el definitivo 1-0. No obstante, en el desespero, tuvo tiempo para un par de opciones al filo de los 120, donde el empate estuvo cerca. Es una vergüenza para un Campeón del Mundo, que solo hasta ese momento haga sus únicos dos tiros al arco (y ninguno debajo de la portería) ante los 22 disparos del rival de turno. Otra razón por la que no hay duda de la justicia del triunfo ibérico.
Al final fueron conmovedoras las lágrimas de Scaloni y Messi. El DT, logró en ocho años armar un equipo de época con dos Copas América ganadas y dos finales del Mundo seguidas, además de la Finalísima 2022. No es poco. Ojalá cuando baje la marea de la dura derrota, piense las cosas y siga hacia 2030. Tuvo errores en este segundo ciclo, pero merece seguir. Y lo de Messi puede haber sido el adiós con la Albiceleste, después de darlo todo por ella y jugar su tercera final mundialista. No se imaginaba que hiciera un Mundial a este nivel a los 39 años. Ocho goles, Bota de Plata, cuatro asistencias, una entrega al límite y su magia intacta. Sin demeritar a Rodri, el rosarino debió ser el justo Balón de Oro del certamen, así como en 2014 no debió serlo. Seguramente si se lo hubieran dado sin tener goles ni asistencias como le sucedió a Rodri, lo estarían crucificando. Messi lo dio todo en este Mundial, más allá de su discreta final en el mismo estadio en el que había sucumbido en la Copa América de 2016. El tiempo dirá si fue su adiós en Copas del Mundo. Puede haber una séptima. Nunca se sabe.
Fin de otra Copa del Mundo. Argentina, como en 1990 fue subcampeón «después de tantos padeceres, de tantas muertes y de tantas resurrecciones» como dijera Aldo Proietto en El Gráfico aquella vez. Y España es de nuevo campeón, pues es un equipo que entendió lo que alguna vez le leyera a Relaño y lo que le dijo Menotti a Sergio Levinsky en una entrevista en 2004:»que debía elegir entre seguir siendo toro o pasar a ser torero» Afortunadamente eligió lo segundo. Hoy, 22 años después, aquel equipo que solo tenía una lejana Eurocopa, es un torero con su segunda oreja mundial. Y va por más. Enhorabuena.
Por Germán Ocampo




