Cerca de la clasificación, pero lejos de soñar más alto

La victoria por 3 x 0 sobre o Haiti, fácil y hasta modesta en vista de las situaciones de gol creadas por sus jugadores, rescató, al menos, parte de la mala impresión inicial de la selección brasileña en la Copa del Mundo. Seamos francos, el Brasil versión 2026 aún es un equipo pálido, en busca de identidad más clara de juego. Está muy lejos de estar apuntado como fuerte candidato a levantar la Copa en el 19 de julio.

Mientras haya Mundiales, Brasil siempre estará en el grupo del que se espera gran fútbol. Es así desde 1938, cuando logró el tercer puesto en Francia. El hecho de ser el único a tener cinco títulos en su currículum garantiza a los “verdeamarelhos” tal condición. Pero hoy parece algo más histórico que basado en lo que ocurre en los campos de juego. Las campañas de los últimos seis Mundiales no autoriza a nadie a prever a los brasileños en el capítulo final de la actual edición, en Nueva Jersey. Mismo cuando recibió la competición como local, en 2014, no mostró nada que impresionase. Ni siquiera vale la pena recordar la calamitosa semifinal ante Alemania en Belo Horizonte, con el aplastante 7 x 1 para los implacables germánicos.

Bien, sigamos paso a paso, que hay una larga jornada por delante en los campos norteamericanos. Brasil ni siquiera se clasificó todavía a la segunda fase de la competición. Pasado Haití, hay que cuidarse de Escocia, que también lucha por avanzar y quebrar un tabú ─ jamás fue más allá de la etapa de grupos de una Copa del Mundo.

Hubo un paso dado en la victoria sobre los haitianos. Las jugadas ofensivas salieron con más constancia y velocidad. Facilitadas por la disposición táctica de los centroamericanos, con una línea avanzada de marcación con cinco hombres concediendo espacios generosos a Vinícius Júnior, Matheus Cunha y Raphinha (después Rayan), apoyados por precisos lanzamientos de Lucas Paquetá.

Los escoceses, mismo buscando la clasificación, no estarán tan abiertos en su retaguarda ante Brasil. No es definitivamente el estilo de la escuela británica. La marcación será más fuerte y más encima. Exigirá más juego colectivo, más acciones de uno contra uno, una especialidad del mejor jugador del equipo de Carlos Ancelotti en los dos juegos iniciales: Vinícius Júnior. El atacante de Real Madrid participó de los cuatro goles en

esos partidos ─ con dos de su propia autoría y asistencia para los dos de Matheus Cunha.

No se sabe, a cuatro días del encuentro con los escoceses en Miami, si Raphinha reunirá condiciones para estar en el campo. Salió aún en la primera mitad del partido en Filadelfia con dolores en el muslo posterior derecho, siendo reemplazado por el joven Rayan. Pero éste tuvo actuación tímida, quizás sintiendo la responsabilidad de un partido de Mundial con solamente 19 años. Luiz Henrique, que no salió del banco ante los haitianos, parece más habilitado para la confrontación uno contra uno que la marcación escocesa exigirá el miércoles.

Además, Ancelotti ya dejó claro, en la entrevista post partido del sábado, que cuenta con Neymar en el próximo, lo que no ocurrió en los dos primeros juegos. De cualquier manera, la participación del astro puede ser una inyección de ánimo para sus compañeros. Él es muy querido en el grupo, incluso no jugando en alto nivel desde hace cuatro años. Quien sabe si su presencia, aún que por escasos minutos, inflame el equipo, provoque a la hinchada a “entrar en campo”, sacuda el ambiente en Miami Gardens, constituya la llama capaz de estabilizar en alta un equipo aún inconstante.

El entrenador italiano Carlo Ancelotti ya mostró que confía en el grupo que llevó al Mundial. De los 26 jugadores, recurrió a 20 en los dos partidos. Sólo no entraron, más allá del aguardado y anunciado Neymar, los dos porteros suplentes, Ederson e Weverton, los defensas centrales Bremer y Leo Pereira y el lateral-izquierdo Alex Sandro. Por lo que veo, la rotación continuará a ser puesta en práctica, de acuerdo con los adversarios, hasta para atenuar los efectos de la desgastante temporada en la Europa, donde juega la mayoría de los jugadores de la selección brasileña.

La alienación probablemente será mantenida por el Míster, resuelta la duda acerca de Raphinha. En las otras posiciones, no debería haber cambios. El equipo de Brasil para enfrentarse a los escoceses sería con Alisson; Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhães y Douglas Santos; Casemiro, Bruno Guimarães e Lucas Paquetá; Raphinha (Rayan o Luiz Henrique), Matheus Cunha e Vinícius Júnior.

¡Que vengan los escoceses! ¡Y que venga el mejor Neymar!

Por Claudio Arreguy

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