Brasil incomprendido

Brasil ganó ya un título en este mundial: ser el equipo más misterioso, incomprendido y lleno de dudas. Esa es la realidad que flota hoy en las tribunas, en las salas de prensa y entre los hinchas de todo el planeta. La gente de afuera, que no es de Brasil y no sigue el día a día, busca siempre los nombres famosos. Pero hoy lo que encuentran es una selección que nadie puede entender.

Los primeros partidos dejaron a todos confundidos. Brasil tuvo una victoria muy débil contra Haití, que es uno de los equipos más flojos del torneo, y después un empate con muchísima dificultad contra Marruecos. Con estos resultados, Brasil se transformó en el equipo más incomprendido del momento. Hoy nadie puede decir cuál es el verdadero nivel de este equipo. Nadie sabe si puede pasar algo muy negativo o si de repente va a cambiar para algo muy positivo. Es una incógnita total.

Mientras la prensa discute por qué falta João Pedro (el jugador del Chelsea) en la lista, y siguen los comentarios de siempre sobre si Neymar tiene que estar o no, nadie habla de lo más importante. ¿Por qué no se habla de Estevão? Él también es jugador del Chelsea, estaba lesionado, pero ahora ya está totalmente recuperado y listo para jugar. Sin embargo, no lo ponen.

Acá se nota mucho que Brasil hace cosas por Neymar que nunca haría por Estevão. A Neymar lo esperan siempre. No juega bien desde hace tres años, pero le tienen una paciencia infinita. En cambio, con Estevão, que es el goleador actual y el verdadero diamante del fútbol de Brasil, no tuvieron nada de paciencia ni hicieron ningún intento por esperarlo.

Falta gente que tendría que estar en este equipo, y por eso Brasil se ve muy confundida en la cancha. Por un lado, se habla bien de Vinícius Júnior. Vini siempre juega un buen fútbol, pero la verdad es que hoy no está recibiendo el reconocimiento que se merece dentro del grupo. Por el otro lado, apareció la lesión de Raphinha, que va a estar afuera por lo menos diez días.

Andamos tan perdidos que el miedo principal ya no es solo si Neymar vuelve, sino qué va a pasar si juega y otra vez no entrega lo que todos esperan de él. El temor de ver caer al ídolo definitivamente paraliza a todos. ¿La salida de Raphinha es una solución o un gran problema para Brasil? Si miramos la realidad, Raphinha no presentó nada en los dos partidos que jugó. Fue muy flojo. Mientras tanto, en el banco de suplentes

hay jugadores jóvenes como Rayan, Endrick y Martinelli que están esperando una oportunidad.

La verdad es que el juego de Brasil todavía no está maduro y no convence a nadie. ¿Pero este equipo puede mejorar? ¿Podrá Brasil encontrar una solución a los problemas que sufre desde hace cuatro años, cuando Croacia nos eliminó de una forma vergonzosa en el Mundial de Qatar?

Hay un refrán que dice que todos los caminos llevan a Roma. Bueno, hoy en la selección de Brasil todos los caminos llevan al entrenador italiano Carlo Ancelotti. Sin embargo, el ambiente está muy caliente. Los entrenadores brasileños están discutiendo muchísimo la figura de Ancelotti; no aceptan fácilmente que un extranjero maneje el orgullo nacional y critican cada una de sus decisiones tácticas en los programas de televisión.

Para colmo, los problemas no están solo adentro de la cancha. El caos es total. En pleno mundial, estalló una bomba enorme cuando el periodista Leo Dias informó sobre una grave crisis de infidelidad y problemas extraconyugales del presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Que la cabeza de la federación esté en medio de un escándalo de faldas en este momento demuestra el desorden institucional que golpea a Brasil.

Y si miras a la tribuna, la tristeza sigue. La afición brasileña parece congelada, asiste al partido como si fuera al teatro. Falta alma. Los hinchas de Brasil tienen que aprender urgentemente a cantar, a empujar y a hacer una verdadera fiesta en las tribunas, exactamente como hacen los argentinos, que llenan de pasión y contagian a su equipo cuando las cosas no salen bien.

La insistencia en poner a Danilo o a Alex Sandro (que en sus clubes ya no son titulares fijos, pero en Brasil sí), la obsesión con Neymar, y la falta de espacio para los jugadores más jóvenes nos lleva a una sola conclusión. Hoy los comentaristas, los periodistas y los hinchas hablan por hablar. Nadie sabe nada. Con Raphinha lesionado, los técnicos locales criticando, el presidente de la CBF en los portales de chismes y el tema de Neymar que todavía no está claro, todo lo que pasa alrededor de Brasil es un misterio.

Por Ricardo Setyon

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