Con Portugal a la vista, Colombia volvió a ser la que fue

La Selección Colombia volvió por sus fueros y ganó 1-0 en la noche tapatía del martes 23. Marcador corto para lo visto en el Estadio Akron, casa de las Chivas, ante el duro combinado de la República Democrática del Congo. Otra vez, en medio del ya usual marco amarillo, con una afición conmovedora siguiendo y apoyando a los hombres de Lorenzo.
El primer tiempo de Colombia fue de ensueño, o al menos los 20 minutos iniciales. Seguramente lo mejor que se ha visto del equipo nacional desde aquella Copa América de 2024, equiparable solamente en los últimos dos años. a aquel juego de Eliminatorias contra Chile en Barranquilla en el estreno de la linda camiseta conmemorativa del falso centenario de la Federación Colombiana de Fútbol. Un equipo dinámico, con la iniciativa y el ritmo, que le puso las condiciones al rival, con opciones de gol de entrada, una de ellas con gol anulado de un Muñoz incisivo. Lo único que detuvo a Colombia fue la bendita «pausa de hidratación», ese invento lamentable que se ha estrenado en el torneo y que no es otra cosa que el intento inicial para convertir a nuestro querido fútbol en un juego de cuatro tiempos de 22 minutos y medio de duración. Discusión larga, que ya hace carrera en los pasillos del torneo. Y como suele suceder, fue una pausa que afectó el ritmo del juego, siendo en este caso Colombia la perjudicada. El resto del periodo inicial, la Tricolor siguió manejando el partido, pero quizás sin el ímpetu del arranque, pero convirtiendo al arquero rival en figura. mientras Congo se afianzaba en defensa, apostando al empate.
La segunda etapa continuó con el dominio del equipo de Lorenzo, pero el tiempo seguía jugando en favor de los africanos. A los 58 minutos, llegó un momento clave, con la doble salida de Luis Suárez y James Rodríguez, y la entrada de John Córdoba y Juan Fernando Quintero, ambos determinantes en el devenir del partido y en la jugada del gol. A esa altura, los cambios fueron acertados. Suárez no tuvo un buen partido y James, aunque mejoró respecto a su “ausente presencia” del Azteca, sigue estando lejos de aquel renacido de 2024. Su talento y pegada siguen intactos, pero el físico no está a nivel y debe dar un paso al costado. Quintero debería ser el titular, aunque es claro que el hombre de River no está para 90 minutos. Así, con el manejo de Quintero, Colombia siguió al frente intentando, aunque a medida que pasaba el tiempo, el reloj hacia más difícil quebrar el empate y el equipo no tenía tanto dominio como en el primer tiempo. Finalmente, en el minuto 76, llega el buscado gol y se concretan los méritos hechos por lo visto en el campo. Fue la segunda anotación de Muñoz en el torneo, previa genialidad de Quintero en el pase y la oportuna cortina de Córdoba, justo los dos que habían ingresado en aquel; minuto 58. Los minutos finales fueron de control de Colombia, incluso con dos goles bien anulados a Luis Díaz, aunque no faltó algún susto de los africanos en la adición, solventado por Camilo Vargas, de correcto partido en esta ocasión.
Dos partidos ganados, seis puntos, clasificación asegurada, posible liderato de la zona y lo más importante, la sensación de haber recuperado algo de la esencia de aquel equipo de los primeros tiempos del DT argentino, cuando era la “Lorenzoneta”. El técnicoestuvo acertado en los cambios (uno de sus talones de Aquiles) y en el planteo del juego, ambicioso y de ataque. De nuevo, gran actuación de Gustavo Puerta, consolidado en la medular, muy buena actuación de Mojica, Lucumí y Davinson Sánchez en la zaga, con Muñoz en su nivel de siempre. En la zona medular, Quintero con precisión en la conducción, desde su ingreso. James sigue en deuda y otros históricos del ciclo como Jhon Arias y Lucho Díaz estuvieron por debajo de su desempeño habitual, aunque Lucho estuvo en lo suyo y fallos muy ajustados impidieron que se reportase en el marcador.
El ambiente es de un moderado optimismo tras el triunfo. El rival fue exigente, menos de lo esperado, pero con un despliegue físico importante y por supuesto, varios escalones por encima de Uzbekistán. En el horizonte se vislumbra el famoso encuentro final ante Portugal, con boletería agotada y precios por las nubes. Los dos triunfos, el buen juego ante los africanos y el empate de los lusos en su primera salida, hicieron que la perspectiva del partido cambiara, pues ahora es posible ganar la zona (como en 2014 y 2018 con Pekerman) y tener un futuro más manejable. Se puede aspirar a más de cinco partidos, pero depende de varios factores. El primordial es sostener ese fútbol que volvió a emerger en Guadalajara. Luego no salir a buscar un empate, lo cual sería un suicidio. Se debe controlar el mediocampo portugués y a sus laterales. Desconectar ese circuito, haría que los delanteros, CR7 incluido, tengan menos opciones. Es un gran desafío, con la ventaja de no tener la presión de estarse jugando la clasificación y de contar con dos cartas a favor para ser primeros de grupo.
La mesa está servida en Miami con una afición conmovedora, siendo locales de nuevo y con la casa llena. La misión ahora es buscar el primer lugar. El fútbol parece que ha vuelto, pero ante los hombres de Roberto Martínez, se necesita algo más que eso. La espera ha terminado. El sábado tan esperado tras el sorteo, está a la vuelta de la esquina.
Por Germán Ocampo




