
Los primeros minutos sólo aportaron desconcierto. El equipo argentino peleaba cada pelota, pero no encontraba su mejor juego cuando la recuperaba, y mostraba algunas de sus debilidades recurrentes en esta primera parte del Mundial: Molina, errático por la derecha, lento Mac Allister en el medio, e imprecisiones en el toque final.
Cabo Verde, sin apuro, esperaba con sus once jugadores metidos en su campo, para ver si podía arañar un contragolpe ante cualquier error.
Recién a los 14 minutos llegó la primera aproximación albiceleste, con un remate de Lionel Messi desde la derecha, cruzado, pero la pelota salió cerca del palo izquierdo.
Luego, Messi tuvo, aunque desde muy larga distancia, un tiro libre al que no le pudo dar efecto, y la pelota quedó en las manos del arquero Vozinha,
A los 29 minutos, cuando nada lo pronosticaba, Lisando Martínez sacó un pase largo y cruzado hacia el lado derecho, el control de Messi para bajar la pelota fue espectacular, y definió entre el palo y el arquero para llegar a su séptima conquista en el torneo.
Sin embargo, la ventaja no le generó más espacios al equipo argentino, que siguió por la misma senda que durante todo el Mundial, sin poder encontrar un fútbol estético ni de conjunto pese a las evidentes carencias de su rival. Lautaro Martínez, otra vez absorbido por la marca, Lento Mac Allister y sin desmarque para que De Paul o Enzo Fernández intentaran descargar, fueron generando un partido aburrido hasta el bostezo.
Todo siguió igual en el segundo tiempo, cuando, al menos por un rebote, Deroy Duarte pudo sacar un remate seco, desde 25 metros, que contuvo muy bien Emiliano Martínez, abajo.
El equipo argentino seguía errático en los pases y lento en la salida, hasta que a los 13 minutos, otra vez Duarte, aunque ahora por la derecha, recibió solo, se introdujo en el área y sacó un remate que no pudo detener Martínez para empatar el partido, si bien sin merecerlo, como castigo a la falta de fútbol de los albicelestes.
Messi, otra vez el único con posibilidades de definir, tuvo un mano a mano con el arquero Vozinha, pero, esta vez, remató al cuerpo, perdiendo una clara ocasión de poner nuevamente en ventaja a la selección argentina, que no parecía encontrar otro camino hacia el gol.
Aunque el equipo argentino comenzó a aparecer más nervioso, y de poco parecían cambiar los ingresos de Julián Álvarez y de Nicolás González por
Lautaro Martínez y Thiago Almada, se fue acercando, con poco, al arco de Cabo Verde.
A los 88 minutos, buena parte de los jugadores argentinos reclamaron penal por una mano existente, pero al pegar la pelota primero en el defensor de Cabo Verde, se interpreta que no hubo intención.
Antes había ingresado Nicolás Tagliafico por Facundo Medina, lesionado.
Ni bien comenzó el alargue, Lisandro Martínez, uno de los pocos que se salvan de la dura crítica, sacó un fuerte remate desde la derecha que venció al arquero Vozinha, para poner nuevamente en ventaja al equipo argentino.
Con el gol pareció tomar envión el equipo de Scaloni, que comenzó a merodear el campo de Cabo Verde.
Cuando ya parecía estabilizado el equipo argentino, al primer ataque de Cabo Verde llegó el inesperado empate, a través de un gran remate esquinado, al segundo palo, de Sidny Lopes Cabral, para dejar todo 2-2 a poco de terminar la primera parte suplementaria.
A los 5 minutos del segundo tiempo, llegó el 3-2 para Argentina tras un córner de Messi por la derecha, que remató Cristian Romero, de cabeza, aunque la pelota se desvió en la mano de un defensor rival.
Cinco minutos más tarde, Emiliano Martínez alcanzó a sacar otro gran remate de López Cabral, cuando parecía que llegaba, nuevamente, el empate del equipo africano. Otra vez apareció el arquero ante otra situación neta de gol, en una decidida movida de ataque de Cabo Verde.
Con angustia, la selección argentina consiguió el pase a los octavos de final, ante una Cabo Verde que dejó una excelente imagen y que vendió cara la derrota.




