Volvimos, pero el camino continúa

Terminó la participación de la selección paraguaya en la Copa del Mundo 2026. En líneas generales el balance fue positivo. Volvimos a jugar un quinto partido como en el 2010 y, esta vez, con un agregado no menor, eliminando a un potencial candidato como Alemania, todo un hito en las participaciones de la Albirroja en la máxima cita mundialista. Aún así, por distintas situaciones, consideramos que la mejor campaña fue la de Sudáfrica 2010, una cuestión altamente debatible de la cual nos ocuparemos en otro momento.
Volver a un Mundial fue fantástico, en especial para las nuevas generaciones de paraguayos/as que disfrutaron por primera vez de la máxima cita mundialista con la presencia de nuestra Selección. Fueron 16 largos años de espera y por supuesto, valía la pena paralizar el país al momento de cada partido. Como dato agregado de lo que movió el fútbol en Paraguay: el día posterior a eliminar a Alemania, el presidente de la República decretó feriado nacional. Paraguay estaba de fiesta.
La Selección volvió a unir a todo un pueblo futbolero que añoraba este retorno mundialista. Disfrutamos del cosquilleo previo a cada partido, como un adolescente enamorado y de la tensión propia que generaba cada acción con la pelota en movimiento.
Hasta ahí, todo en orden. Ahora pasemos a analizar lo que dejó nuestra participación dentro de la cancha. Lo más valorable fue volver a ser una Selección competitiva. Mostrarle al Mundo que Paraguay puede pelear con sus armas, que no se achica ante nadie y que peleará hasta el final, como alguna vez lo hizo la Albirroja en Francia ’98 contra el anfitrión. Si a esto le agregamos un poco de juego y alguna vez conseguimos jugadores ofensivos de jerarquía, daríamos dos o tres pasitos para adelante. Y comenzamos citando esto porque Gustavo Alfaro citó a cuatro delanteros (Tony Sanabria, Alex Arce, Gabriel Ávalos e Isidro Pitta) y ninguno convenció. Y porque el mismo Alfaro manifestó públicamente que Mauricio (brasileño, nacionalizado paraguayo para este Mundial) no estaba apto para 90 minutos. En esas condiciones, Julio Enciso era el abanderado, pero terminó siendo el «sacrificado». Imagínense que con tantas opciones, Enciso jugó de «Falso 9» contra Francia. A partir de este deseo se abre una duda existencial ya que antes de la llegada de Alfaro varios entrenadores que pasaron intentaron implantar un estilo más ofensivo y el fracaso fue rotundo. Básicamente esto pasa por no perder la esencia y buscar alguien que haga goles. En 5 partidos jugados, sólo tres anotaciones. Gritar un gol de Paraguay en un Mundial es oro puro (En los últimos 10 partidos, sólo 6 goles).
Es un factor por mejorar. Siempre se apuntó a ser más ofensivo, pero no es fácil encontrar jugadores de jerarquía que respondan en situaciones extremas. A Paraguay siempre le costó.
A partir de ahora se generan varias preguntas relacionadas al futuro. La idea de la APF es renovar el contrato de Gustavo Alfaro, pero el entrenador pidió tiempo y dio señales confusas en las últimas conferencias. Habló de un trato que no encontró en ningún otro lugar, insistió que con una evolución que se debe dar en algún momento, destacó la labor dirigencial del presidente de la matriz del fútbol paraguayo, Robert Harrison, pero dio a entender que no estaba de acuerdo con las críticas del Periodismo y las redes sociales, como si fuera que en estos ambientes se tomarán las decisiones importantes. Habló de construir y no destruir, y el mismo Alfaro tocó temas que nada tenía que ver con el partido contra Alemania en la previa al mismo por ejemplo. En todo caso, Harrison y él deben construir la Selección que pretenden y no desviar la atención en opiniones populares. La crítica existirá siempre. Probablemente se acostumbró a los mimos de la afición por los resultados positivos que se dieron al comenzar el ciclo, pero todos sabíamos que esto no iba a ser eterno.
La continuidad de Alfaro podría ser importante, si él tiene ganas de seguir por cuatro años, porque es el único que entendió cómo funciona nuestro fútbol y consiguió resultados. Ahí vamos a otro punto: las últimas experiencias de Alfaro a nivel de Selección fueron buenas en Ecuador y Paraguay a las apuradas, y con el «motor en marcha». Un proceso es otra cosa y él mismo reconoció que hay aspectos que deben cambiar. Hablamos de cuatro años porque tenerlo a Alfaro por dos años hasta la siguiente Copa
América para que él analice luego qué hacer, no da. Sería repetir lo mismo que con “Tata” Martino post Sudáfrica 2010.
Y en reemplazo de Alfaro, ¿quién? Es otro dilema que se planteará en caso de que el hombre nacido en Rafaela decida no seguir. Después de tantos intentos, la directiva encontró un entrenador apto para nuestra Selección. Y pasaron varios estilos, hasta que por fin se acertó (Queremos creer que se hicieron búsquedas específicas y no un «tiro al blanco» precisamente para decir que Alfaro fue un acierto). ¿Hay un plan B en ese caso o se analizarán nuevamente 500 carpetas para tomar una decisión?
Fue lindo volver y recordaremos por siempre los días vividos, pero el fútbol sigue y no se deben cometer los mismos errores post Sudáfrica 2010. Tomar decisiones, trabajar e ir para adelante. Llevará tiempo, pero de esto se trata para no volver a ser una Selección de relleno…
Por Federico Villalba




