Nunca hubo tantos hinchas contra Estados Unidos

El caso de la tarjeta roja del delantero Folarin Balogun abrió una verdadera guerra en los bastidores de la Copa del Mundo y dejó a los dirigentes de la FIFA en una situación muy discutible.
Complicada, incluso.
Todo impresiona: la decisión del árbitro, la reacción de los jugadores, la comparación de la jugada en la que Balogun golpea al rival con una acción muy parecida de Lionel Messi, la confusa entrada en escena del gobierno estadounidense, el cambio de la decisión inicial, las acusaciones contra el árbitro brasileño, en fin….
Además de todo esto, nunca se vio a aficionados de todo el mundo, en pleno Mundial en los Estados Unidos, apoyando en contra de la selección norteamericana después de la decisión de la FIFA.
Todo comenzó en el partido de los octavos de final de la Copa del Mundo de 2026 contra Bosnia, cuando la joven estrella de los Estados Unidos, Balogun, recibió la tarjeta roja directa tras un fuerte pisotón en el talón del defensor Tarik Muharemović.
El árbitro brasileño Raphael Claus no tuvo dudas y mandó al jugador a las duchas más temprano.
Roja directa, mientras quienes miraban veían con horror la fuerza del pisotón que torció completamente el pie del rival.
En ese momento, todo el mundo pensaba que el perjuicio para la selección de los dueños de casa, que no contaría con Balogun, estaba sentenciado para el partido decisivo de los cuartos de final contra Bélgica.
Y de repente…. lo inesperado. Lo inimaginable. Algo que ni en las decisiones más bizarras se había visto, llegó una intervención. No de los cielos. Sino gubernamental. Y del nivel más alto posible: ¡de la Casa Blanca!
Y lo que pasó en las oficinas de la máxima entidad del fútbol en las horas siguientes cambió el rumbo del Mundial. Y para el fútbol. ¡Para siempre!
Para entender el tamaño de la confusión, es necesario mirar primero al jugador afectado en la jugada.
El defensor Muharemović, que juega en el Sassuolo de Italia, cayó al césped sintiendo mucho dolor y la imagen de su dolor, congelada en la televisión, asustó a los aficionados.
A pesar de la gravedad de la falta, el defensor bosnio no sufrió ninguna lesión grave en el tobillo. Se levantó poco tiempo después, continuó en el partido hasta el final y ayudó a su equipo rechazando balones en el área hasta el último minuto.
Ese detalle se convirtió en la principal arma de los abogados estadounidenses.
Corrieron a los comités de la FIFA alegando que la jugada fue solo un «accidente de recorrido» y que la integridad física del rival nunca corrió peligro real. Lo que puede parecer coherente para los estadounidenses, ¡no tiene nada que ver con el fútbol! La tarjeta roja fue dada, verificada por 7 árbitros entrenados, instruidos y certificados por la propia FIFA. Y seleccionados entre miles de árbitros en el mundo, trayendo solo a los mejores para la Copa del Mundo. Para que puedan decidir en base a su experiencia y con toda la ayuda tecnológica que la FIFA pone a su disposición. Independientemente de la gravedad o no de cualquier lesión: en el fútbol lo que cuenta es la acción. Y no el resultado de esa misma acción.
A partir de ahí, la política entró al campo.
Y de una manera jamás vista. Con una fuerza que poca gente ha visto en la historia del fútbol.
El propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, entró directamente en el circuito e hizo una llamada telefónica al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
El jefe de la Casa Blanca reclamó mucho por la expulsión y dijo que la tarjeta contra la estrella estadounidense fue, a su parecer, «una injusticia muy grande».
Poco después, el propio presidente estadounidense fue a internet, literalmente a celebrar el impacto de su conversación. Publicó en sus redes sociales un agradecimiento directo a la FIFA, «que canceló una terrible injusticia».
La presión, increíblemente, funcionó y el Comité Disciplinario de la FIFA encontró una salida muy extraña en las reglas del deporte.
Ellos no anularon la tarjeta roja para no desmoralizar al árbitro del partido, pero decidieron suspender la sanción por un año de prueba.
El presidente estadounidense dirigió su fuerza contra la moral y la dignidad del árbitro brasileño, diciendo que él «tuvo su nombre involucrado con investigaciones de irregularidades en el pasado».
La FIFA fue capaz de convocar y elegir al árbitro brasileño. Pero para el presidente estadounidense, el árbitro es «sospechoso por su pasado»….
Y aunque la decisión fue formalmente anulada, permitiendo que un jugador expulsado por un árbitro en un partido oficial de la FIFA en una Copa del Mundo juegue, miren qué extraño: la multa aplicada al jugador Balogun por la FIFA…. ¡¡¡¡fue mantenida!!!!
40.000 dólares. Más de 200.000 reales, que serán pagados a la mitad por la propia federación de los Estados Unidos.
Para el presidente estadounidense, “Todo lo que hice fue pedir una revisión, porque no pensé que hubiera sido falta”, dijo a los periodistas en el Despacho Oval este lunes.
Él también vio en la jugada algo muy diferente al árbitro Raphael Claus: “Pensé que eran dos grandes atletas que chocaron y terminaron entrelazados. Solo.”
Con esa maniobra jurídica, Balogun recibió la autorización para jugar contra los belgas.
La FIFA lanzó un comunicado oficial intentando calmar los ánimos, diciendo que sus «instancias jurídicas son totalmente independientes y libres de cualquier presión externa».
Pero nadie en el mundo del fútbol es tonto.
¿Cómo puede la FIFA llegar a tal punto de revisar sus propias decisiones y cambiar todo en pocas horas, extrañamente, solo después de la iniciativa del presidente de los Estados Unidos?
Y se vuelve aún más alarmante la situación cuando el responsable de la orientación arbitral del Mundial, el famoso exárbitro Pierluigi Collina, mantiene total silencio cuando una decisión de uno de sus árbitros es cancelada.
La respuesta para todas estas preguntas queda muy clara cuando comparamos esta historia del crack estadounidense Balogun y su tarjeta
roja, con el escándalo del árbitro de Somalia que también, elegido por la FIFA…. no pudo entrar a los Estados Unidos.
Días antes del inicio de la Copa, las autoridades de inmigración del gobierno de los Estados Unidos simplemente frenaron a este juez africano en la frontera del país.
Aun siendo elegido como el mejor árbitro del continente africano, para los estadounidenses él no servía y no podía entrar.
Él podría, sí, arbitrar en Canadá y en México, países coorganizadores del Mundial 2026. Pero no. Volvió a casa tras ser humillado por las autoridades en el aeropuerto, por horas. Según el árbitro, una cantidad cercana a los 100.000 dólares le fue ofrecida como compensación. Él la rechazó: «mi dignidad vale más que cualquier valor económico», dijo.
Omar Artan estaba programado para trabajar en los partidos de la Copa del Mundo, tenía toda la documentación de la FIFA, pero fue enviado de vuelta a casa en el aeropuerto de Nueva York bajo la alegación oficial de «conexión con órganos vinculados a actividades terroristas».
La FIFA siempre exige garantías de libre tránsito para sus profesionales en el país sede. Esta vez, eso no sucedió. Así como la tarjeta roja en un partido oficial. No se mantuvo. Cambió, a pesar de la decisión del árbitro. ¡Y cambió en tiempo récord! A tiempo para que el crack estadounidense jugara el próximo partido de su selección.
El Mundial de 2026 quedará para siempre como el torneo donde barreras históricas fueron derribadas. El gobierno de Washington deporta a un árbitro de Somalia que iba a trabajar en la Copa, y corrió para arreglar una brecha y limpiar el camino del delantero de los dueños de casa.
Esta decisión generó una furia gigante del lado europeo.
La federación de Bélgica y el técnico Rudi García se mostraron indignados y criticaron la decisión públicamente. Un pedido de revisión oficial de la decisión de anulación de la tarjeta roja fue presentado por la Federación de Bélgica. Obviamente fue rechazado.
El entrenador belga llegó a decir que «la decisión parecía una broma de mal gusto y que la ética del fútbol fue dejada de lado por causa de intereses que no son futbolísticos. Una cuestión de integridad de la FIFA fue aquí creada. Estamos ante algo que no solo Bélgica debe cuestionar, ¡sino el mundo del fútbol por entero no puede aceptar!».
La UEFA, confederación europea de fútbol, también entró en la pelea para defender a Bélgica, su afiliada.
Los dirigentes europeos comenzaron a debatir en los bastidores que el torneo pierde la credibilidad cuando las reglas cambian en medio de la competición.
«Sólo porque el hombre fuerte del país decidió llamar al jefe de la FIFA, no se puede aceptar este tipo de situación», dijo uno de los representantes de Bélgica en el Mundial.
En los bastidores más ocultos de la política del fútbol, todo el mundo sabe que estos dos asuntos, el del árbitro de Somalia y el de la anulación de la tarjeta roja, están unidos por un hilo invisible.
El resultado de todo esto fue un ambiente de mucha desconfianza y miedo entre los hombres del silbato, que pasaron a trabajar sabiendo que cualquier decisión contra los dueños de casa se convertiría en un caso de Estado.
Solo que el fútbol tiene una fuerza que los políticos no pueden controlar en salas lujosas.
Al final de cuentas, todo este malabarismo de bastidores salió completamente mal.
A pesar del privilegio de tener a Balogun libre y alineado en el equipo titular, los Estados Unidos jugaron mal, fueron goleados por Bélgica. Y fueron eliminados de la Copa del Mundo dentro del campo.
¡Nunca hubo tanta hinchada en contra de la Selección de los Estados Unidos en un Mundial! Estrellas estadounidenses del fútbol mundial como Alexi Lalas, Clint Dempsey y la campeona del Mundo Carli Lloyd, comentaristas de FOX TV local, fueron claros en sus análisis: este tipo de decisión de la FIFA en pleno campeonato genera polémicas y cuestionamientos muy serios, creando antecedentes peligrosos para el futuro en Copas del Mundo.
La caída de los dueños de casa se convirtió en un plato lleno para los aficionados en internet y las raíces sociales fueron inundadas por una ola gigante de memes.
La broma que más se viralizó en el mundo entero decía que el presidente estadounidense, después de intentar cambiar el nombre del deporte a soccer y de exigir la anulación de la tarjeta roja, ahora iba a hacer nuevas exigencias para salvar al equipo de la eliminación. Los memes decían que
ya estaba llamando a la FIFA para exigir que los Estados Unidos jugaran con 15 jugadores en el campo en los próximos partidos, que la portería defendida por la selección estadounidense fuera mucho más pequeña en tamaño. Y que su selección pudiera usar las manos durante el juego.
Todo el tira y afloje de las reglas de la FIFA terminó castigado dentro de las cuatro líneas. El torneo siguió su rumbo. Los Estados Unidis. fueron goleados y eliminados.
Y la Copa del Mundo demostró que el poder de la política todavía no consigue el resultado que ellos quieren, cuando el balón rueda de verdad.
Por Ricardo Setyon




