A 30 dólares la camiseta de Messi, un mundial barato

Carlos, Juan y Mateo terminan en la cárcel en Miami.

Los tres jóvenes argentinos son detenidos durante un control de la policía local en la acera frente al estadio.

Agentes de las autoridades filman cómo venden camisetas de Argentina a los hinchas antes del partido.

Luego, la policía encuentra en su camioneta cientos de reproducciones no autorizadas y secuestra todo el material ilegal: más de 500 camisetas falsas. Todas, sin excepción, son de Messi.

Días antes, en Kansas City, la misma situación les pasa a Diego y Lucas, quienes pierden casi tres mil dólares en mercancía falsificada durante una inspección federal en el estacionamiento del estadio de la ciudad.

Ellos también son argentinos.

Según la policía de Dallas, al menos tres casos diferentes llevaran a un mínimo de 10 personas a la cárcel.

Todos tienen en común dos cosas: son argentinos. Y vendían camisetas falsas de Messi.

La verdad es que las dimensiones del mercado clandestino que invade las ciudades del Mundial como Miami, Nueva York, Kansas City, Dallas, Houston, Atlanta y Los Ángeles, son gigantescas.

La demanda de camisetas de Lionel Messi en este Mundial supera cualquier límite y las fábricas oficiales ven cómo los productos oficiales no se venden. Se quedan allí, en las tiendas, sin vender.

En los negocios estadounidenses se vende la camiseta original de Messi a precios que van desde los 180 hasta los 250 dólares. Oficial. Bien hecha. De Adidas.

Pero son los vendedores ambulantes los que ofrecen la copia casi igual a la original por nada menos que 30 dólares. Este es el precio de la camiseta falsa. Antes del partido.

El precio de las camisetas en las calles cambia de forma rapidísima.

Cuando gana Argentina, inmediatamente después, las mismas camisetas falsas, cerca del estadio o en los centros de las ciudades, ya cuestan 50 y 60 dólares.

¡Y todo el mundo compra! ¡Niños y señoras quieren alentar a Messi, y pagar menos de un tercio de la camiseta oficial viene muy bien para los bolsillos de la gente!

En la acera los negocios van muy bien.

Los hinchas asiáticos, europeos y americanos pagan a veces hasta noventa o cien dólares por una reproducción con tal de festejar el éxito del ídolo Messi.

Cada gol de Messi mete más dinero en los bolsillos de estos argentinos que trabajan todos los días un par de horas para pagar sus gastos de viaje.

La agencia federal Homeland Security Investigations lanza, con un poco de retraso, una operación policial llamada “Counterfeit Jersey”.

Y descubre dentro de los Estados Unidos tres centros de distribución gigantes.

Adentro, en total, había cuatrocientas mil camisetas de Messi listas para la venta callejera por parte de los ambulantes.

Los agentes bloquean también nada menos que 22 contenedores marítimos cargados de camisetas de Argentina, Brasil, Japón y Francia. No. No está la de Halland…

En barrios de la periferia de Nueva York y Filadelfia agentes secuestran también maquinaria especial. Descubren que se trata de máquinas usadas para estampar los logotipos oficiales de la FIFA y del Mundial en las camisetas falsas.

Holográficos, muy cerca de los originales, obviamente.

La verdad muestra que muchísimos hinchas argentinos (pero no sólo ) llegan a los Estados Unidos sin dólares en efectivo, debido a las fuertes restricciones económicas en su país de origen, y llegan con muy poco dinero en el bolsillo.

Estos falsos hinchas compran grandes cantidades de mercancía a bajo precio en los canales clandestinos, para luego revenderla fuera de los estadios a turistas y aficionados.

Con la ganancia de estas ventas sin licencia los viajeros pagan los hoteles, los transportes internos, la comida y a veces incluso las entradas de los partidos.

El fenómeno afecta, aunque en menor medida, a las camisetas oficiales de la selección de Brasil, Japón, Inglaterra, Alemania, Bélgica y de otros equipos importantes como México o Francia.

La demanda de las camisetas de Vinicius Junior o de Kylian Mbappé aumenta la circulación de copias no autorizadas en las aceras.

Los vendedores ambulantes se llenan los bolsillos de dinero con estos modelos falsos para satisfacer al público que no encuentra entradas para ir a los partidos o que no puede pagar los precios altísimos de los productos oficiales de la FIFA.

Pero para quienes creen que esto es todo, calma: el sistema se presenta mucho más complejo y moderno para hacer llegar las camisetas falsas a las calles.

Los traficantes de camisetas falsas utilizan una aplicación digital secreta.

Y también usan un sistema de chat totalmente encriptado en sus teléfonos celulares para intercambiar información en tiempo real, principalmente durante los días de partido.

Este sistema permite a los vendedores callejeros reportar los movimientos de las patrullas de policía que se acercan.

Y también muestra la posición exacta de los posibles secuestros de mercancía que ocurren cerca de las puertas de ingreso de los estadios, el mejor lugar para vender las camisetas falsas.

Gracias a este sistema de avisos rápidos, los comerciantes abusivos esconden las bolsas llenas de camisetas dentro de sus autos, antes de la llegada de los agentes de seguridad.

Los abogados del bufete americano Morrison Foerster trabajan para el patrocinador y exigen medidas urgentes a las autoridades gubernamentales americanas.

Los inspectores de la policía de fronteras aumentan los controles aduaneros en el aeropuerto JFK de Nueva York, Dallas, Miami y en el aeropuerto internacional de Los Ángeles.

Los agentes bloquean las maletas de los mensajeros internacionales que contienen miles de otras etiquetas, otra vez…holográficas y falsificadas, llegadas desde Tailandia, Vietnam y China, para pegar en las camisetas, también falsas.

La pérdida financiera estimada para Adidas supera los noventa millones de dólares en solo dos semanas de competición en territorio americano, según los datos de los abogados.

Denuncias específicas en cada estado bloquean el ingreso de los materiales que llegan por mar con descripciones falsas en los documentos de viaje.

La batalla legal se traslada a los tribunales federales para el bloqueo de las cuentas bancarias de los distribuidores que manejan este comercio ilegal.

Ya en México no existe nada de esto.

Durante el Mundial, según la prensa local, se venden solo en la Ciudad de México 15 millones de camisetas falsas de la selección local. El número, según fuentes, puede ser la verdad, casi el doble.

En Brasil los números son más altos.

Sin necesidad de viajar hasta los Estados Unidos, el comercio de camisetas falsas en línea gira en torno a una cifra de cerca de 20 millones de unidades vendidas.

Con camisetas de calidad cada vez mejor y con precios, en ciertos lugares, casi 10 veces más baratos, la policía y las autoridades legales no encuentran la forma de bloquear a los vendedores en la acera.

Clientes, para camisas falsas, en este boom del Mundial, habrá siempre.

Por Ricardo Setyon

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