ESPECTACULAR: CUATRO CAMPEONES EN SEMIS

Ya está, aunque falta lo más jugoso, ya casi se nos fue el Mundial. Nos duele porque es hermosísimo vivirlo. El 96,15% del torneo es historia. Sólo quedan cuatro duelos por delante. Y con cuatro campeones del mundo. Más sabroso, imposible. El que gane le descontará otro título a Brasil, cuyas glorias comienzan a tornarse amarillentas. Semifinales de lujo: Inglaterra-Argentina y Francia-España. No se puede esperar una definición mejor.

“La Eurocopa es un Mundial sin Brasil y Argentina”, dicen cruzando el Atlántico. Y sin Pelé, Maradona y Messi, decimos desde este lado. En todo caso, esta será una mini Eurocopa con Argentina, que otra vez representará sola al continente americano. Nada menos que contra las tres grandes potencias europeas. No hay más que eso. Pero será, en cualquier caso, un cierre espectacular para un Mundial encantador. Nos ha gustado. Europa ha mantenido su alto nivel, África y América del Norte han evolucionado. México superó en la clasificación final a Colombia, Brasil, Paraguay, Ecuador y Uruguay. Asia se despintó, quedó muy atrás, recién aparece Japón en el puesto 21. ¿Y Sudamérica…? Lejos de lo que se espera, sin figuras nuevas, sin un fútbol que aliente la esperanza. Apenas lo que haga Argentina para seguir manteniendo los 6 cupos y medio.

Lo de los 48 participantes fue magnífico, hubo 6.542.285 espectadores en los primeros cien partidos (99,7% de asistencia), es el segundo torneo con más goles de los últimos 17 Mundiales, sólo superado por México ’70. Ahora bien ¿qué puede pasar en estas semifinales que arrancan con Francia y España…? Francia es la superfavorita de analistas y de casas de apuestas. Estas la dan como primera con una cuota de 2,52, seguida de España e Inglaterra con 4,5 y cuarta Argentina con 5.

Y en verdad está bien. La selección de Didier Deschamps es la que muestra mayor poderío ofensivo y variantes de ataque. Cuando todos cuentan con una o dos opciones adelante, Francia tiene seis de máximo nivel: Mbappé, Dembelé, Doué, Olise, Cherki y Barcola. Todos hábiles, jóvenes, con gol y en un momento de forma que se salen. Y el resto del equipo acompaña con puntual eficiencia. A su vez, España continúa con su juego de posesión con el que domina todos los partidos. No le es tan sencillo el gol como a los otros tres, aunque es difícil que le conviertan, ha recibido apenas un gol.

Inglaterra aparece como una fuerza potente a través de dos grandes pilares: Harry Kane, siempre peligroso e inteligente, tan bueno armando juego como convirtiendo, y Jude Bellingham, jugando como mediapunta, puesto en el que mejor rinde, y no como volante de traslado, pues su máxima virtud no es ir con la pelota sino llegando vacío al área. Así hace daño.

¿Cómo vemos Francia-España…? España tendrá que hacerse fuerte a través de la tenencia, que es el estilo que la ha hecho grande. Cuidar el balón, circularlo, presionar bien arriba. No obstante, al adelantarse en el campo deberá tener cuidado extremo de no perder la bola pues con los aviones franceses cada contraataque puede ser un gol. Un partido mucho más difícil de planificar para Luis de la Fuente que para Deschamps. Francia es favorito. España venció a Bélgica por dos graves errores de sus arqueros. En el primer gol, Courtois (extraordinario, pero ahí falló) dio un rebote largo tras un tiro de Dani Olmo y Fabián Ruiz conectó a la red. Nunca, en décadas de fútbol, habíamos visto a un guardameta rechazar con los puños un balón que cae a ras del piso. Insólito. En el segundo, el infortunado Senne Lammens, reemplazante de Courtois, dio también un rechazo largo a un remate de Cubarsí y esta vez quien aprovechó fue Mikel Merino. No fueron goles por mérito de elaboración. Francia vuela, es una versión mejorada de la finalista de 2022 e incluso de la campeona de 2018, sin embargo, esta España le tiene tomado el punto: la venció en las semis de la Eurocopa 2024 por 2 a 1 y en igual instancia de la Nations League 2025 5 a 4. Con los mismos jugadores. Partido para devorárselo y con pronóstico incierto.

Inglaterra, lo dijimos, es una fuerza compacta, que a las virtudes de Kane y Bellingham le suma un arquero de garantías (Jordan Pickford) y dos medios que equilibran y trabajan incansablemente como Elliott Anderson y Declan Rice. También el veloz y endiablado Anthony Gordon puede generarle problemas al lateral derecho argentino, el puesto más flojo de los actuales campeones.

¿Y qué podrá hacer el equipo de Scaloni frente a Inglaterra…? Incógnita total. Para empezar, será un capítulo más de una emocionante e histórica rivalidad. Rivalidad que va más allá del fútbol: la Guerra de Malvinas, las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 a territorio argentino, las tristes secuelas de muchas factorías británicas en Argentina, etcétera. Siempre hubo un fermento que también jugó en cada enfrentamiento.

El cuadro Albiceleste, aborrecido en prácticamente toda Latinoamérica, ha protagonizado los encuentros más emocionantes de este Mundial, como los dos 3 a 2 ante Cabo Verde y Egipto, y como el 3-1 sobre Suiza, infartantes, por cierto. Todos lo quieren ver perder, en casi todos está al borde del precipicio, pero no se entrega y sigue. Es el equipo más veterano de todos, con un promedio de edad de 30,1 años. El mismo de Catar 2022, pero cuatro años más viejo.

Es una lucha dramática contra sus piernas, contra sus años. Messi 39, Otamendi 38, Tagliafico y Dibu Martínez pisando los 34, Paredes 32, De Paul 32… Y en un torneo extenso como el mapa de Estados Unidos. En 1970 se salía campeón con 6 partidos, hasta la edición anterior con 7, ahora se necesitan 8. Y se juega con 40 grados. Y Argentina ya lleva dos cotejos con tiempo extra. Ante Suiza se notaba una extenuación general. Para empeorar, no han aparecido figuras que lograran meterse dentro de los once. Son siempre los mismos catorce jugadores que se alternan. No obstante, se trata de un grupo de hombres con carácter, con personalidad, inteligentes, con un emocionante espíritu de lucha que han ganado un Mundial, dos Copas América, una Intercontinental, una Eliminatoria (en la otra fueron segundos) y han logrado llegar otra vez a semifinales con una ponderable mentalidad.

Cuando todos lo dan por perdido, el león vencido sacude su melena. Da la última gota de aliento y el zarpazo ganador. Puede que caigan ante Inglaterra, todo es posible en el fútbol, máxime a este nivel de competencia, pero les va a costar quitarles el cuero cabelludo. Además, hay detrás un técnico calmo y pensante, sobrio, como Scaloni, frío hasta en los momentos más angustiosos. El país está con el corazón en la mano, pero Scaloni luce imperturbable. Nunca una palabra fuera de tono, tiene autoridad para tomar decisiones, respalda a sus dirigidos y estos le responden hasta el final.

Cada rival es un drama para Argentina, lo fue Cabo Verde, lo fueron Egipto y Suiza. No le sobra juego, hay una merma en jugadores clave como Enzo Fernández, Julián Álvarez, Lautaro Martínez (justo los más jóvenes), Rodrigo De Paul, pero siempre el conjunto salva a las individualidades. Y, con todo, Argentina ha ganado sus 6 partidos y convertido 17 goles. Está primera entre 48 en las posiciones. Algo debe tener. Se ha desatado en América Latina una feroz ola antiargentina que intenta desacreditar -sin argumentos- cada triunfo que consigue, no obstante, sus diecisiete goles fueron legítimos y apenas registra 9,8 faltas por partido. Es la menos favorita de todos, pero aún puede decir cosas.

Por Jorge Barraza

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