Se terminó

Hoy sábado 11 de julio era la fecha del posible sexto partido de Colombia en el Mundial. Pudo ser la revancha de aquella final de Copa América 2024, cuando el declive comenzó. Era alcanzar de nuevo unos cuartos de final, el máximo logro hasta ahora de una Selección Colombia en una Copa del Mundo, con Pekerman en 2014. Ahora, con su asistente de aquella tarde en Fortaleza, Néstor Lorenzo, la misión era llegar al sexto juego. Para ello había que superar el quinto. Junio 7, la fecha. Vancouver, la sede. Suiza el rival. Tras 120 minutos, cero goles y una tanda de penales, vino la despedida. El Mundial 2026 es historia. Se terminó.

El partido con Suiza resultó como se presagiaba, un juego cerrado y áspero. El rival es un equipo de oficio, sin grandes lujos, bien dirigido por Murat Yakin, DT desde agosto de 2021, ya con un Mundial a cuestas. Ahora, hace historia tras llevar a Suiza a unos cuartos de final por primera vez desde 1954. Su referente fue Xhaka de gran partido, veterano de 2014 y el arquero Kobel fue una de sus figuras en aquella tarde de Vancouver.

La ciudad canadiense fue testigo de una nueva marea de aficionados colombianos que por quinta vez en el torneo hicieron sentir al equipo como en Barranquilla. Era el tercer país visitado por el equipo nacional en este Mundial, merced a su primer lugar del grupo que determinó estos movimientos. De hecho, Colombia fue el único equipo en estar en estadios de todos los países anfitriones, con la consecuente acumulación de millas, tema no menor a la hora del balance. En cambio, Suiza, también merced al primer lugar en su gripo (destinado a Canadá), tuvo tres duelos seguidos en Vancouver. No obstante, la afición colombiana volvió a ser conmovedora. No se puede decir lo mismo del equipo.

Colombia tuvo un correcto primer tiempo, con sus virtudes y vicios acostumbrados a lo visto en el torneo. Buenos comportamientos defensivos en todo el partido, nuevamente con Camilo Vargas y una gran actuación, salvando varias opciones claras de los helvéticos, la zaga con muy buenos desempeños, con un Davinson Sánchez inmenso como en todo el Mundial, Lucumí correcto en su labor e incluso con alguna opción clara después en el alargue y Muñoz esta vez en deuda. El segundo tiempo de Colombia fue el peor momento en los 480 minutos jugados en el torneo. Plagado de imprecisiones, con un medio campo ausente y una delantera errática en las pocas llegadas que hubo. Otro partido muy flojo de Lucho Díaz. Fue el momento en que Suiza busco el partido y estuvo cerca de definirlo en los 90 minutos.

En este periodo se hicieron varios cambios. Al minuto 65 entraron Quintero y Campaz en reemplazo de James Rodríguez y Jhon Arias. El cambio de James, previsible, tras otra actuación opaca y para el olvido, como lo fueron casi todas en este mundial, un verdadero fiasco. Quintero tuvo un aceptable partido, sin ser brillante. Pero el cambio de Arias fue polémico, dado el buen nivel del hombre de Palmeiras en el torneo. Su reemplazo Campaz lo intentó, pero dejaría su recuerdo en una posterior jugada. En el minuto 81, tiempo para las salidas de Lerma y Suárez, este último con un Mundial para no recordar, y los ingresos de Richard Ríos y el “Cucho” Hernández. Ríos, suplente en todo el torneo, merced a la actuación de Puerta y Hernández, que solo dejó aquella jugada tan aplaudida en el Azteca y no mucho más.

El alargue volvió a mostrar una imagen buena de Colombia, siendo el equipo que estuvo más cerca de abrir el marcador, aunque Suiza tuvo una llegada clara conjurada por Camilo Vargas. El equipo nacional mereció más en el tiempo suplementario y aquella jugada marrada por Campaz en el minuto 114 quedará en la memoria colectiva por siempre. Luego una lesión de Lucumi produjo el ingreso de Yerry Mina, en la que se espera haya sido su despedida de los Mundiales.

Se llega a los penales y el deja vu con 2018 fue inevitable. De nuevo con camiseta amarilla y pantalón blanco enfrentando a un equipo vestido de rojo, en el último juego de la ronda de octavos. Aquella vez Inglaterra, ahora Suiza. Tanteador 4-3 en contra tras la ronda de cinco cobros, iniciada con éxito por Quintero en esta ocasión. Pero de nuevo se sucumbe en esta instancia que ha sido un karma para las selecciones Colombia. Con la lástima grande del fallo de Davinson y la serie igualada a tres, Hernández falla su tiro y a pesar del cobro final de Lucho Díaz, Vargas el suizo vence a Vargas el colombiano y envía a Colombia de regreso a casa. Se terminó.

Queda el tiempo para los balances tras lo vivido en este Mundial 2026. Los números globales no fueron malos, pues Colombia por primera vez termina invicto en una Copa del Mundo. Se ganaron tres juegos y se empataron dos. Solamente un gol en contra, en el debut y en lo sucesivo, el marco en cero por más de cuatro partidos. La contracara fue solo tener cinco goles marcado sen igual número de juegos y de ellos, dos de parte de un defensor como Muñoz, quien termina siendo el goleador del equipo, mientras que delanteros como Campaz y Díaz solo anotaron un gol, y otro más de Jhon Arias, volante. Un partido inicial ante Uzbekistán con muchas dudas a pesar del triunfo, mejoría ante RD del Congo en aquel triunfo por la mínima, un pico de rendimiento en aquel 0-0 de Miami ante Portugal que valió el primer lugar del grupo, triunfo en dieciseisavos sin sufrimiento, pero con fisuras ante la Ghana de Queiroz y esta despedida en octavos ante Suiza, llena de altibajos y con un mal ST. Cinco partidos en tres países. Fin de la historia.

Los números están acordes a lo visto en los desempeños grupales e individuales. Excelentes en lo defensivo con Davinson Sánchez como símbolo de la zaga, con Camilo Vargas certero a pesar de su error en el único gol recibido y con Daniel

Muñoz sobresaliente y a la postre, goleador del equipo. Muy buenos comportamientos en la zona medular para Puerta, revelación del equipo, aplausos para Jhon Arias, mal relevado ante Suiza y además anotador ante Ghana y un mundial correcto para Lerma, a pesar de no tener un buen cierre. Sombras en la generación de juego, en especial para James, quien demostró que no estaba en condiciones de jugar, al menos de titular y se va con un gran fiasco. Quintero estuvo mejor y desafortunadamente el físico no le daba para asumir el total de los minutos. Notas reprobabas en el ataque, con los problemas de siempre en la definición. Decepción para Lucho Díaz con un Mundial muy por debajo de las expectativas, para olvidar lo de Suárez y Córdoba cuando estuvieron en campo y solo una jugada para el recuerdo de Hernández y Campaz en aquel tercer gol en el Azteca. De resto, muy poco que rescatar para ambos.

Termina otro Mundial, el séptimo para Colombia, y sigue la asignatura pendiente de la mentalidad en los momentos clave. Lorenzo tendrá que revisar con su conciencia si la nómina traída era la mejor, si ausencias como Borré o Villa fueron buenas decisiones, si todos los convocados eran los idóneos y si tantas concesiones a James fueron positivas para el juego del equipo. Parece que no. Fue un equipo a imagen y semejanza de su entrenador, con formación defensiva y grandes lagunas en el frente de ataque. Vendrán los debates de su continuidad o no, tema que debe tocarse con profundidad para tener un proceso claro hacia 2030 y para el futuro de las selecciones nacionales. Suenan nombres de postín como Dalić o Martínez. Los números de Lorenzo en su ciclo fueron buenos, pero creo que el debate está abierto, pues los problemas estructurales continúan.

La expectativa en esta tribuna era que tras el declive desde la Copa América 2024, el equipo estaba para cinco juegos en el mundial. Los partidos de México y Miami, el cuadro que se abrió y la falta de sufrimiento ante Ghana, alimentaron la ilusión fundada de un sexto juego. No pudo ser. A pesar del invicto, Vancouver fue el final. Se terminó.

Por Germán Ocampo

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