Al quinto partido sin sufrimiento, pero con fisuras

El viernes 3 de julio, fue el estreno de Colombia en los dieciseisavos de final en un Mundial con triunfo 1-0 ante Ghana y los recuerdos, durante los días previos, del paso de Carlos Queiroz por el banquillo tricolor. Las facturas que tenga el portugués por cobrar quedan pospuestas para otra ocasión.
Era el partido de cierre de esta nueva ronda, incluida por el exagerado número de invitados a estas fiestas mundialistas desde tiempos de Blatter, ahora potenciado en épocas de Infantino. El primer lugar del grupo trajo como premio enfrentar a un tercero y un camino más llevadero, evitando un cruce con Croacia y luego una posible cita con España. Entonces los africanos fueron los adversarios en el gigantesco estadio de Kansas City, sede de las gestas de Mahomes y sus KC Chiefs Aquella noche en espera de las gestas de Lucho Díaz que no llegaron, llegaron miles de compatriotas que atiborraron el sitio en un nuevo y ya acostumbrado marco amarillo en las tribunas. Y se fueron felices por el triunfo, la clasificación y el funcionamiento general, pero no tanto por el rendimiento de algunos jugadores, como el guajiro, que sigue en deuda en el torneo.
En cuanto al marcador, a Colombia le bastó con un gol de Jhon Arias al minuto 14, con gran gesto técnico en la definición tras asistencia de Luis Suárez, ya en campo tras la salida de John Córdoba por lesión y quien será baja por el resto del torneo. Tras el gol, Colombia dominó el resto del periodo inicial, buena parte del complemento y supo administrar la estrecha diferencia por más de 75 minutos, sin haber tenido mayores contratiempos. Solamente algunas afugias leves, cuando le cedió el balón a los africanos, con una clara muestra de solidez.
Solidez demostrada en la zaga, con una actuación correcta en el juego, con Camilo Vargas incluido. Sobresale Davinson Sánchez, además de un gran partido de Muñoz y Lucumí. Solo un gol recibido y tres juegos con la valla invicta son una buena carta de presentación. En el medio, continúan las buenas presentaciones de Puerta y Arias, un constante generador de juego además de marcar el gol del triunfo. Y frente a Ghana se tuvo a Richard Ríos durante todo el ST, dado su ingreso para reemplazar a un discreto James Rodríguez.
Y aquí empiezan las fisuras presentadas tras la clasificación. Si bien el equipo no sufrió y manejó bien la diferencia, ésta no se pudo ampliar. En ello, la poca generación de juego de James sigue siendo una limitación. Falto de ritmo, su condición física sigue siendo un obstáculo. La mejoría vista en los juegos finales de la primera ronda tuvo un detenimiento en el juego de dieciseisavos. Incluso dio oportunidad a que jugaran juntos Ríos y Puerta, quienes manejan otro ritmo de juego. Lo de James, que se sabía no llegaba con un nivel adecuado al torneo, sigue preocupando de cara a etapas definitivas que se aproximan. Además, la otra situación es que su reemplazo natural, y quien debería ser inicialista como Juan Fernando Quintero, siendo más ágil y dinámico, no tiene tampoco el fuelle para los 90 minutos. Entonces es un hándicap que Colombia ofrece en sus dos principales generadores de juego. En partidos así, no se nota tanto, pero ante rivales de mayor exigencia, los problemas vendrán por ese lado.
Así se llega al otro tema medular, como es la falta de definición en la zona de ataque, con un déficit en este ítem por parte de los delanteros nacionales. Córdoba tuvo que irse por lesión. Suárez sigue con el arco cerrado, lejos de su nivel del Sporting Lisboa y se refleja algo de angustia al no estar fino con la red. Su movilidad no está en duda, pero se necesita mayor precisión ante la valla rival. Y queda el tema de Luis Díaz, quien tras una temporada de lujo en el tridente del Bayern Munich, vive una crisis con la Selección. Tras su gol y asistencia del debut, se ha cerrado su presencia en el marcador y además no está jugando bien. Jorge Luis Pinto, reconocido entrenador colombiano, comentaba que se percibe cierto egoísmo de Lucho en aras de marcar su gol, dejando de ser más funcional con el equipo. Como consecuencia se han vuelto costumbres sus goles anulados y sus actuaciones distantes respecto a lo visto en toda la temporada. Lucho es el jugador diferente del equipo y por ello, se espera mayor protagonismo. Veremos qué pasa en rondas posteriores.
Colombia vuelve a estar entre los dieciséis mejores de un Mundial y la señalada meta de un quinto partido, comentada en esta tribuna, se ha alcanzado. Lo presupuestado antes del torneo se ha logrado con una mejoría en el juego que ha generado la ilusión de poder llegar a un juego más. Hay problemas de generación de juego y de definición, pero ante Suiza se sabrá si la vara dejada por Pekerman con unos cuartos de final en 2014 se puede alcanzar de nuevo. Néstor Lorenzo, su asistente de entonces, tiene la palabra. Suiza espera en Vancouver.
Por Germán Ocampo




