Colombia debe mirar a 2030 y más allá

El Mundial 2026 ya es historia para Colombia. Una historia partida en dos tras la derrota en la Copa América 2024, tras la cual vino un progresivo declive en las Eliminatorias y en el rendimiento que hizo que aquella cómoda clasificación fuera algo incierta en 2025. Finalmente se logró el boleto al Mundial 2026 en el tercer lugar y con una fecha de anticipación, pero el juego no mejoró y a tres meses del partido inicial, los augurios no eran los mejores. La expectativa era que el equipo estaba para cinco juegos, lo cual resulto así. Pero en el camino, los partidos de la fase inicial, el haber ganado el grupo y la solvencia ante Ghana en dieciseisavos, daban para pensar en un sexto juego que nunca llegó, principalmente por errores propios en el día definitivo. En el balance, fue un gran Mundial en lo defensivo y pobre en el arco rival. Colombia se fue invicto y una posible revancha en cuartos de final, de aquella final de América ente Argentina no pudo ser.

Esos “cuatro años a bordo de sí mismo” fueron conducidos por Néstor Lorenzo, aquel lugarteniente de Pekerman en 2014 y 2018, que llegó en julio de 2022 tras la eliminación rumbo a Qatar cuando el ciclo de Reinaldo Rueda no logró el objetivo. Siete partidos seguidos sin anotar en aquella Eliminatoria, condenaron al entrenador vallecaucano, que tenía equipo como para llegar al tercer Mundial consecutivo. Lorenzo llegó a recuperar la autoestima de un seleccionado herido por esa inesperada eliminación.

Sus números hasta la fecha han sido bastante buenos. 51 partidos dirigidos entre amistosos y oficiales en total con 31 ganados, 13 empatados y solamente siete perdidos. De esos 51 partidos, 29 fueron por Eliminatorias, Copa América y Mundial, con 14 ganados, 10 en tablas y cinco derrotas. En la clasificación, el récord fue 7-7-4 con 28 puntos y el tercer lugar, detrás de Argentina y Ecuador. En la Copa América 2024, se ganaron cuatro, con un empate ante Brasil y la derrota en la final ante Argentina. Y en el reciente Mundial se ganaron tres partidos y se empataron dos, sin derrotas. El balance incluye la llegada a octavos de final en 2026, el subcampeonato de América en 2024, un invicto de 28 fechas que se inició en tiempos de Rueda en 2022 y terminó con Lautaro Martínez en la final continental y una ubicación alta en el ranking FIFA siempre merodeando el top10. Es decir, en el aspecto numérico, el ciclo ha sido exitoso, a pesar de la ausencia de títulos.

En cuanto al juego, se llegó al tope en la Copa América 2024 y aquel nivel, iba en camino de recuperarse en pleno torneo. Los dos primeros años tuvieron un equipo muy moderno que incluso derrotó en Europa a España y Alemania. La idea del DT era que el equipo girara en torno a James, renacido en aquella Copa 2024, tener una defensa sólida y potenciar a Lucho Díaz en todo el frente de ataque. Se contó con jugadores muy sobresalientes como Daniel Muñoz en defensa, Richard Ríos,

Jefferson Lerma y Jhon Arias en el medio y con algunos nombres de delanteros fijos en el ciclo como acompañantes de Díaz, que incluían a Córdoba, Durán y Santos Borré, estos dos últimos ausentes del Mundial por diversas causas. El arco fue confiado a Camilo Vargas de muy buen desempeño.

Se tuvo una buena base, que tras su tope en 2024, bajó bastante por diversos motivos ya comentados, como la pérdida de puntos que evitó la rotación de la nómina, los errores de Lorenzo en la confección de alineaciones y en cambios, las rachas fatales de varios delanteros claves, el desaprovechamiento de jugadores como Arias, Lerma, o incluso el mismo Díaz, puntales en sus clubes y con rendimientos inferiores en la Selección y los problemas físicos que influyeron en bajones de rendimiento de Richard Ríos y el típico caso de James Rodríguez. Pero, el principal problema de Lorenzo fue la falta de renovación en la nómina, lo que llevó a tener el equipo con mayor promedio de edad de Colombia en Mundiales, con una titular con media superior a los 30 años, edad que era sobrepasada por más de la mitad de los 26 convocados, como bien comentara Jose Orlando Asensio en “El Tiempo”. Ahí radican algunas sombras hacia el futuro, pues el argentino no fue amigo de citar jugadores menores de 25 años y no le ha apostado a los ciclos de selecciones juveniles, con las cuales se ha sentido desconexión.

Lo anterior es el punto medular, ya que Colombia en los tiempos recientes ha tenido buenos ciclos en sub 17 y sub 20 e incluso la Selección Sub 20 fue tercera en el Mundial de Chile en 2025. El Sub 17 acaba de proclamarse campeón sudamericano y ha asistido con regularidad a los mundiales de la categoría. Entonces hay un filón importante de jugadores para este ciclo que conduce al Mundial de múltiples sedes en 2030. Los puestos críticos del equipo como el lateral izquierdo, los creativos, dado el inminente retiro de James y Quintero y los puestos de ataque, deben empezar a tener figuración con estas nuevas camadas para llevarlos adecuadamente a la Selección mayor. Es decir, para apuntar a una renovación de Lorenzo que es justa y merecida, es necesario que el técnico se involucre con los seleccionados de otras categorías para que esos buenos resultados que han dado en los seleccionados de formación se vean en la Selección Mayor. De lo contario, se seguirán desaprovechando camadas de nuestro fútbol. Y además el técnico debe cerrar el ciclo James y trabajar en seguir cambando la mentalidad de nuestros jugadores, para que no solo se clasifique a los próximos Mundiales, sino que se vaya a los torneos continentales a pelear las instancias definitivas.

En este momento tras la renuncia de Zlatko Dalić a la selección croata, se ha abierto la expectativa de traerlo en caso que Lorenzo no se ha renovado, además de que en el pasado hubo acercamientos con el balcánico que no llegaron a buen puerto. Los pergaminos del bosnio están fuera de discusión con una final del mundo como su mejor carta de presentación y sin duda sería una apuesta interesante, además de que en la década de los 70’s los técnicos yugoslavos fueron fundamentales para el posterior desarrollo de nuestro fútbol. Pero aplica lo mismo que se dijo sobre Lorenzo, pues es necesario que se involucre con las otras categorías. Seguramente nombres como Dalić o Roberto Martínez (este último más difícil de llegar) darían un salto de calidad a nuestro futbol. Pero se debe ver no solo por la llegada a un Mundial, que seguramente no debe tener mayores problemas dado el alto número de cupos. Hay que mirar como potenciar esas camadas en desarrollo y que Colombia apueste a cosas grandes en 2030 y más allá.

Por eso el tema, las allá de los nombres, pasa por el enfoque y el trabajo desde la base en esos seleccionados. Lorenzo con sus logros y vacíos, merece la renovación, pero se le deben exigir ajustes obligatorios. Y si la decisión es apostar por alguien de postín, como Dalić, Martinez, u otros nombres en el concierto sudamericano o europeo, la decisión pasa por lo estructural. Para que, al cabo del tiempo, Colombia sea protagonista del Mundial del Centenario y de los que siguen. Material humano y recursos económicos hay. Lo que toca organizar son las ideas, la línea de juego y la cabeza, por encima de los nombres elegidos. Hay que tener visión hacia 2030 y más allá.

Por Germán Ocampo

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