Flick arma un Barça con pinta de ser letal

Por Rubén Costa

Al hablar de fútbol con distintas personas —ya sean de la afición culé o simplemente seguidoras de LaLiga—, la conclusión es unánime: lo que están armando el club y Hansi Flick para esta temporada pinta a equipazo.

Hay quien desliza que, ante la negativa rotunda del Atlético de Madrid a vender a Julián Álvarez, lo mejor era tirar con lo que había. Otras voces, aunque reconocen el interés por el argentino, sugieren que se pudieron buscar alternativas menos rutilantes, pero igual de eficaces. Perfiles como Muriqi o Ante Budimir, que la campaña pasada le siguieron el rastro goleador al mismísimo Kylian Mbappé. La realidad es que al final ha desembarcado Gabriel Jesus, un delantero en busca de su consagración. La incógnita está servida: ¿será el Barça su lugar ideal?

Tras la pretemporada, el Joan Gamper y los primeros tres envites de Liga, hay razones para el entusiasmo. El mediocampo es de auténtico lujo y cuenta con una competencia feroz: hay entre dos y tres especialistas por puesto. La disputa por la titularidad involucra a figuras como Dani Olmo, Pedri o Rodri, en un esquema donde la posesión es innegociable. Un párrafo aparte merece Rodri. Destaca por su elegancia, por la presencia que aporta cada vez que entra y hasta por una estética que recuerda a jugadores de otro tiempo: camiseta dentro del pantalón corto.  La plantilla al completo se vuelca en controlar el juego, dominar la medular, atacar los espacios y sacrificarse en defensa. Para afrontar la Champions, la zona de creación blaugrana luce lista.

De la mitad hacia atrás, bajo palos aparece Joan García, respaldado por la llegada del croata Dominik Livaković y la experiencia de Wojciech Szczęsny. Un trío de portería de plenas garantías. Es en la zaga donde persisten las dudas sobre altas y bajas.

Alejandro Balde, hasta hace poco indiscutible, parece tener medio pie fuera tras las tajantes palabras del técnico alemán: «Él tiene que aclararse». Jules Koundé vive demasiadas alternancias y hay momentos en los que parece ausente. No siempre ha sido titular desde el inicio. En la dupla central, quien aparece como figura fija es Pau Cubarsí. Es una zona clave y su configuración definitiva dependerá del cierre del mercado, también porque la Masia siempre sorprende.

En la parcela ofensiva, la incógnita del ‘9’ sigue rondando. Gabriel Jesus se mueve bien en el área y ayuda en la presión, pero todavía no termina de romperla. De hecho, en el último partido ante el Athletic Club fue su compatriota Raphinha quien asumió el peso del gol. Anthony Gordon, en cambio, está siendo la gran revelación: movedizo, peleón, con gol y capacidad para asociarse. Quienes miraban su fichaje con cierto escepticismo —por la tradicional y lenta adaptación del futbolista inglés a LaLiga— empiezan a verlo encajar a la perfección en la pizarra de Flick. Habrá que comprobar si mantiene este nivel o si lo que estamos viendo es la inercia del Mundial.

También estamos viendo un Lamine Yamal que va de menos a más, después de la lesión sufrida la temporada anterior y el Mundial. Su evolución será otra de las claves de este Barça.

Por último, en esa encarnizada lucha por la titularidad, hay que seguir con atención la figura de Fermín. Cuando juega, genera un gran volumen de juego, con aciertos y errores, pero hay un detalle que empieza a llamar la atención: parece estar reconvirtiéndose en un perfil mucho más llegador. Hoy por hoy, es una de las referencias en la faceta goleadora del equipo. Habrá que ver si encuentra definitivamente su sitio y consigue asentarse más cerca del área rival. En resumen, lo que sí viene demostrando este equipo es que, de mitad de cancha para adelante, el Barça de Hansi Flick, versión 2026-2027, tiene pinta de ser letal.

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