Colombia, está para cinco partidos
A tres días del debut en la Copa del Mundo, Colombia vive el drama de haber pasado en dos años, de ser candidato firme a semifinalista por el juego, funcionamiento y resultados exhibidos hasta julio de 2024, a ser hoy en día un candidato para jugar, a lo sumo, cinco partidos en este Mundial. Y mucho de ello dependerá del desempeño en los tres primeros, los fijos, que tendrá en el Grupo K, partidos repartidos ente México y Miami.
Primero, un vistazo general a esos juegos. El sorteo fue generoso con la tricolor pues, aunque le asignó una cabeza de serie fuerte y candidata a la corona como es Portugal, la puso en el juego de cierre, el publicitado partido en el ahora denominado “Miami Stadium” en junio 27. Encuentro que ha roto todos los récords de venta de boletería, solicitud de entradas y por supuesto, de precios de reventa pues en los meses previos se ha posicionado en los $2,700 dólares por silla. Un escándalo para el grueso del público, pero aun así es seguro que miles de compatriotas van a atiborrar el “otrora” Hard Rock Stadium, aun con el recuerdo de la final de la Copa América, aquel donde se inició el declive futbolero. Al ser el último partido, se supone que Colombia debería llegar con la tarea hecha en sus dos juegos previos y en teoría ser el encuentro para optar por el premio mayor del grupo.
Dato no menor, pues de eso depende el futuro en la competencia y pretender jugar más de cinco partidos. Partido que recuerda algunos lazos de Colombia con Portugal, como el juego del Mundial Sub20 de 1989 en Arabia Saudita, saldado con triunfo luso y eliminación colombiana en cuartos de final. En el banquillo portugués, futuro campeón del torneo, estaba un tal Carlos Queiroz, con los años prestigioso entrenador y DT de Colombia entre 2019 y 2020 y a quien dos derrotas sucesivas en tiempos de pandemia contra Uruguay 0-3 en Barranquilla y 6-1 contra Ecuador en Quito le pusieron fin a su ciclo, en un hecho que tuvo todos los indicios de que el camerino liderado por James Rodríguez le hiciera el cajón.
Volvamos a 2026. Antes de Portugal, el seleccionado de Lorenzo debe jugar sus dos primeros partidos en México. El dia 17 en el estadio Azteca ante Uzbekistán y el 22 en Guadalajara, la sede escogida para la concentración, ante la República Democrática del Congo. El debut ante los uzbekos es fundamental, pues los dirigidos por Cannavaro tienen su estreno en un Mundial justo esa noche. Es el partido a ganar, para entrar con pie derecho al torneo, ademas frente a un novato en estas lides y en el papel el más fácil del grupo. Aunque tambien es un partido con hostoria si se hila más delgado y se ve que Uzbekistán fue parte de la Unión Soviética y entonces ya ha sido mundialista. Y, de hecho, Colombia en su primera cita en Chile’62 tuvo un famoso empate a cuatro goles en Arica ante los vigentes campeones de Europa de la época con gol olímpico incluido y la sigla “CCCP” en
las camisetas rivales, la cual quedó en el anecdotario del humor colombiano con la frase “Con Colombia Casi Perdemos”.
Y el segundo juego, en Guadalajara, ente el antiguo Zaire, que retorna a los Mundiales desde 1974, es un partido que se vislumbra difícil, áspero, y ante todo muy físico, con un rival correlón y de gran despliefue, algo que incomoda a la selección colombiana. Ahi radican los temores ante los africanos en otro partido con antecedentes, pues aquel equipo de Zaire en 1974 fue dirigido por el yugoslavo Blagoje Vidinić, y fue goleado 9-0 en el torneo precisamente por Yugoslavia y luego en la última fecha 3-0 por Brasil. Vidinić llega después a Colombia y hace parte de esos entrenadores balcánicos que hicieron una revolución en nuestro fútbol, llegando a dirigir la Selección para las eliminatorias al Mundial 78. Ahí Colombia queda eliminado con una goleada 6-0 en el Maracaná como un amargo recuerdo. Es decir, con el actual Congio se comparten recuerdos y coincidencias. En Guadalajara se espera que Colombia avance y llegue al citado duelo de Miami ante Portugal con seis puntos bajo el brazo y así pelear el liderato.
Entonces avanzar primeros daría una cierta posibilidad de una ronda de dieciseisavos contra un tercero, de unos octavos trabajables y entonces poder llegar a un hipotético sexto partido. Por lo contario, un segundo lugar mandaría a Colombia a Toronto a enfrenetar al segundo del grupo L y cualquier opción, Inglaterra o Croacia, representa un obstáculo fuerte que de ser superado lleva a unos octavos ante el ganador del H que puede ser España. Es decir, la vía no es muy amigable. Todo esto se evita ganando el grupo. Pero para ello hay que tener algo más que buenas intenciones y apoyo masivo del publico ante la Portugal de Roberto Martínez.
Ante todo, hay que tener juego y eso se ha perdido en estos 2 años post Copa América 2024. El funcionamiento moderno que maravilló a propios y extraños es cosa del pasado. Varios factores han contribuido para estar en la situación actual.
Primero, la complacencia del entrenador y del grupo ante lo alcanzado en aquel verano, para mirar con desdén el resto de la clasificación. Faltaban 2/3 del trayecto y se pensaba que ya era “coser y cantar” hasta el Mundial y no fue así. Esto hizo que se perdieran puntos para asegurar la clasificación y no se logró “ganar tiempo” con un cupo anticipado, y así probar jugadores y variantes. Al perderse la renta de la primera vuelta, hubo que jugar con la misma nomina hasta la penúltima fecha para evitar sorpresas y no se hizo el recambio necesario.
Segundo, se empezaron a ver errores de Lorenzo al confeccionar las alineaciones y hacer los cambios, lo cual trajo varios puntos en deuda, como aquel empate ante Paraguay en Barranquilla o la derrota en Montevideo. Y al final pesaron.
Tercero, las rachas fatales frente al arco rival de delanteros como John Córdoba o el mismo Santos Borré que perdieron oportunidades imposibles y de manera recurrente. Con ello la pérdida de confianza y la presión que jugó en contra de ellos. Y el DT no buscó otras variantes a tiempo, y solamente al final convocó de
emergencia al longevo Dayro Moreno por clamor popular (algo que no habla bien de un entrenador) y encontró en Luis Suarez los goles que se habían perdido, dado su buen momento en el Sporting de Lisboa.
Cabe destacar que, a pesar de la falta de gol, Borré tuvo un rol de sacrificio que al final no fue recompensado en la lista de convocados al Mundial. Cuarto, se notó un desaprovechamiento de jugadores como Jhon Arias, Jefferson Lerma, o incluso el mismo Luis Díaz, puntales en sus clubes y en rendimientos inferiores en la Selección, por no tener un orden claro desde el banco.
Finalmente, hubo temas físicos que influyeron en bajones de rendimiento como Richard Ríos en los últimos meses y el cíclico caso de James Rodríguez, quien tras ser la figura de la Copa América tuvo su acostumbrado deambular por clubes sin rumbo fijo, pasando por Rayo Vallecano y León de México sin mayor suceso para terminar en el Minnesota de la MLS, solamente para tener algo de ritmo en la previa al Mundial. Arriesgada apuesta, pues va a llegar sin la condición necesaria. Pero en un juego ahora muy lento y pausado como el de esta Colombia 2026, encaja perfectamente, pues sigue teniendo un gran pie. A eso apostó Lorenzo al formar su Selección para que girara en torno a James. Le ha funcionado, pero desde hace 2 años se ha resentido mucho ese esquema.
Así se llega al Mundial, con una nomina donde el “Cucho” Hernández no ha hecho méritos para estar como una opción en la delantera, donde Carrascal a pesar de su mal momento en River está entre los convocados y donde un inoperante Santiago Arias de flojo presente en Avellaneda, sigue siendo la opción alterna a Daniel Muñoz en la zaga.
A pesar de los nombres polémicas y de algunas ausencias sensibles como pudo ser Villa, más allá de su situación personal, están los nombres esperados, y en términos generales, era la convocatoria previsible para lo que Lorenzo ha utilizado en su ciclo, con varios “Garrés” ilustres. Ciclo que se ha “aburguesado” en estos dos últimos años. Por ello, estamos destinados a jugar máximo cinco partidos. Ojalá sean más, y así romper la historia. Hasta ahora, no se vislumbra algo diferente en el horizonte. Una lástima, pues esta generación pintaba para más altos designios.
Por Germán Ocampo




