Maestro y alumno en la Finalísima que Qatar no vio

New Jersey y su estadio Met Life (Nombre escondido en estos 39 días mundialistas por reglas de FIFA) verá una nueva final del mundo. Será la Finalísima que no pudo ver en Qatar en marzo pasado cuando el conflicto en Medio Oriente obligó a buscar otra sede y Tapia no hizo lo suficiente. Por primera vez, los campeones vigentes de América y Europa disputarán el cetro del mundo. Un duelo entre el maestro y un alumno aventajado, que ya sabe lo que es ganar una final mundial.
Ambos llegaron a la cita, tras semifinales para el recuerdo, en las que siguió el récord argentino de no ser eliminado nunca en esa ronda. España en una exhibición táctica de Luis De La Fuente, el maestro, en la que maniató a Francia, esa “Armada Invencible” de Deschamps que iba rumbo a una tercera final consecutiva. Los españoles llegaron así a su segunda final en la historia en un ciclo que los ha llevado a ganar Nations League, Eurocopa y Juegos Olímpicos, eliminando a los galos en cada uno de ellos. Al día siguiente, Atlanta fue testigo de la clasificación de Argentina tras un segundo tiempo brillante en el que con 88% de posesión tras el 0-1 inglés, destrozó a los de Tuchel con un 2-1 in extremis. El vigente campeón mundial y de América, por fin en el torneo le sumó fútbol a su incuestionable jerarquía y coraje, demostradas en cada minuto jugado. Lionel Scaloni, el alumno aventajado, llega a su segunda final del mundo al hilo, iguala lo de Bilardo en la defensa del título en 1990 y va por el registro de Pozzo de hace 88 años.
Logarlo no será fácil para los de Lionel el DT, así esté en cancha Lionel el futbolista. A sus 39 años, Messi está dejando un Mundial para la historia, otro más después de pasar la frontera de los 35 abriles. No se pensaba que lo del rendimiento de Qatar fuera a repetirse. Ahora, por momentos, se ha superado, tanto en goles anotados como en juego desplegado. Su gran preparación física de este último tramo se ha visto reflejada en cancha. Es la mejor carta argentina ante una España que ha crecido en el torneo, tras su arranque incierto ante Cabo Verde, único empate cedido en el camino. Los ibéricos no han tenido la brillantez de la Eurocopa 2024, pero en cada partido han subido el rendimiento, y desde Austria en dieciseisavos han jugado a gran nivel, principalmente ante Portugal en octavos y en la semifinal ante Francia. Su partido más ligero de esta “Eurocopa 2026” que han afrontado después de la fase de grupos, fue contra Bélgica en cuartos, donde recibieron su único gol del torneo. La defensa, con Cucurella y Cubarsí al frente, ha estado impecable, el medio tiene a Rodri como su bastión y adelante, Lamine Yamal en un buen torneo sin ser brillante y un jugador muy inteligente como Oryazabal, certero al definir. Además, tiene un cambio de lujo con Merino, anotador de goles decisivos ante portugueses y belgas. De La Fuente tiene a España al borde de un segundo título mundial, con un ciclo muy exitoso desde 2023 en juego y resultados, tras la salida de Luis Enrique al finalizar el Mundial de Qatar.
Es la final más esperada, entre los dos mejores equipos del mundo en este ciclo de cuatro años. Argentina, no es la de aquella tercera corona en Qatar, merced a su falta de un mejor recambio, a su falta de roce con equipos europeos en este período 2023-2026 y a no haber encontrado soluciones a posiciones críticas como el marcador derecho o el reemplazo de Di María, a quien tanto se ha extrañado. Ha llegado a New Jersey, con siete partidos ganados, puntaje perfecto y la delantera más goleadora tras las semifinales. Pero esos excelentes números no reflejan el juego exhibido. Una primera fase sin mucha exigencia, para dar paso a unas rondas de eliminaciones de eliminación directa entre dieciseisavos y cuartos, superadas con mucha jerarquía y corazón, pero con poco futbol. Cabo Verde, Egipto y Suiza, equipos lejos de ser potencias, llevaron a la Albiceleste a dos alargues, pero sacaron su temple, para finalmente encontrar el futbol de vuelta en aquel histórico ante Inglaterra, cuando afloró el Campeón reinante. La defensa solamente ha tenido altos rendimientos en los centrales Romero y Martínez, el medio campo no ha sido la fuerza del equipo como lo fuera en todo el resto del ciclo, con Mac Allister y Enzo en un nivel por debajo de 2022, aunque Fernández ha tenido dos goles claves en este camino. De Paul, lejos de su nivel en la mayoría de los partidos, siendo incluso suplente ante Inglaterra; Paredes, con buen juego y precisión, pero una enorme lentitud, y en la delantera, un Julián Álvarez muy confundido, pero con gran pundonor, que anotó un golazo ante Suiza, cuando los penales ya estaban en el ambiente. Lautáro ha ingresado bien como alternativa y su gol ante Inglaterra quedará en el recuerdo. Es decir, muy poco futbol para hacer frente a una España en crecimiento, pero el partido ante Inglaterra le ha dado otro nivel a este campeón defensor y un envión anímico notable, pues no es fácil jugarle una final a este equipo de Scaloni. Brasil, Italia, Francia y Colombia saben eso. España debe tomar recaudos.
Sera un final entre conocidos, sin este tono de batalla que le hubiese dado un juego ante Francia o Inglaterra. Dos equipos con estilo de juego muy parecido, que privilegian la posesión del balón y con dos técnicos, maestro y alumno, que son amigos personales. Han llegado hasta acá, el único equipo con puntaje perfecto y otro con solo un empate en el camino. Ambos, con Cabo Verde y Austria como rivales comunes. La mejor delantera hasta semifinales ante la mejor defensa. La Finalísima que no pudo ser en marzo en Qatar, llegará en New Jersey. España es favorita, ha jugado mejor en el torneo y viene creciendo en cada ronda. Al frente está el campeón reinante que se ha reencontrado con el fútbol, que ha llegado con méritos, así haya una feroz e injusta campaña conspirativa de desprestigio en redes, sin mayores argumentos, para poner sombras al camino futbolístico de Argentina.
Como dice un comercial gaucho, repetir el título «está difícil», pero es un partido de fútbol donde cada uno intentará que prevalezcan sus armas. Y el único mago en el campo tiene 39 años y juega para Argentina. Intentará un adiós de lujo, frente a aquel bebé de una foto de 2007, y en la misma cancha donde perdió en penales una segunda Copa América seguida en 2016. Independiente del resultado final, su Mundial ha sido conmovedor. Y pase lo que pase, la Copa quedará en buenas manos.
Por Germán Ocampo




