El puto amo

Suena el timbre y el patio se llena de estudiantes. Recreo, corridas, charlas, amigos y de pronto esa chica que hace meses ocupa nuestros sueños al fin nos mira, sonríe, reconoce nuestra existencia, nos da un poquito de pelota… y sí, ese es el preciso momento en que uno se podría sentir el PUTO AMO de la escuela, el barrio o del planeta.

Hace unos años que se popularizó el término PUTO AMO para definir la genialidad individual del humano. El talento de un deportista, la genialidad de un músico, la inspiración de un artista o la hazaña de un anónimo. Estos actos casi inverosímiles para el común de la gente obtienen el certificado de admiración popular, el sello que les otorga dicha frase.

A lo largo del tiempo y por su influencia universal, al FÚTBOL se lo ha denominado como el DEPORTE REY. Sin embargo en una epoca de rótulos virales, vanguardismos reciclados y revisionismos vacios, al FUTBOL, lo podríamos rebautizar como el PUTO AMO de los DEPORTES.

El FÚTBOL es un fenómeno sociocultural tan poderoso que su impacto global es una fuente inconmensurable de poder económico y político. Para dimensionar su incidencia vale recordar que la FIFA tiene más países asociados que la mismísima ONU.

Hoy el FÚTBOL es PODER y quien tiene el mando del FÚTBOL se convierte inmediatamente en uno de los personajes más influyentes de estos tiempos. Pero el poder no sólo se posee, también se muestra, se exhibe, se hace valer ante los otros poderosos del mundo. 

Hoy los mandamases de la pelota pasean su poderío por el norte de América. Negocios, consumismo y retazos de fulbito… la arrogancia y el espanto se pasean por los palcos de los estadios, el cinismo le entrega un premio de la paz a un tal Donald, que por desgracia no es el pato. FÚTBOL, negociados y política, una película que siempre termina con los mismos perjudicados.

Hamburguesas con cerveza y good show… daría la sensación que al AMO de los DEPORTES lo han convertido en un pobre sirviente, en un esclavo de los verdaderos PODEROSOS.

 

 Al final, todo fue una cuestión de ilusión o miopía… la chica del recreo le estaba sonriendo a un compañero que estaba detrás.

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