El retorno de la “Raza Guaraní” a la máxima fiesta del fútbol
Después de 16 años, y tras cumplir la mejor campaña de su historia, Paraguay vuelve a jugar una Copa del Mundo. El cambio generacional y una sucesión de errores dirigenciales fueron algunos factores que nos privaron de estar en el sitio ideal al que nos acostumbramos con cuatro presencias consecutivas (Desde Francia ’98 hasta Sudáfrica 2010).
El tiempo pasó y después de una serie de intentos fallidos, Paraguay encontró el DT ideal que simplemente hizo funcionar las piezas y no buscó cambios bruscos. La llegada de Gustavo Alfaro cambió radicalmente el rumbo de la Selección Paraguay. El Defensores volvió a ser el escenario complicado para las grandes potencias. Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, por citar ejemplos, salieron de ahí con las manos vacías en unas Eliminatorias que, por más que haya premiado a más equipos con respecto a ediciones anteriores, fue muy compleja para todos.
Valía la pena escribir estas líneas a modo de introducción para comenzar a hablar de lo que será Paraguay en Norteamérica 2026. Gustavo Alfaro se volvió una persona muy querida por el poblador común de este país, a tal punto que si la ley lo permitiera, fácilmente ganaría una elección presidencial. Analizó a fondo la idiosincrasia del paraguayo no sólo dentro de la cancha y todo eso logró posicionarlo al más alto nivel de popularidad. En el último amistoso vs Nicaragua (amistoso jugado en Asunción antes de viajar a EE.UU) fue uno de los más aplaudidos hasta comparando con los futbolistas.
La expectativa es muy grande a nivel país. Ni en Mundiales anteriores con un equipo mucho más sólido el hincha común se hacía la idea de pelear hasta la última semana de competencia. Si entramos a un análisis mucho más criterioso, consideramos que lo mejor es ir avanzando partido a partido. Se concretó un anhelado retorno (al Mundial), pero sólo en competencia conoceremos la capacidad del equipo para afrontar esta clase de partidos. Cierto, superamos hasta al equipo de Messi (2024), que dos años antes levantó la Copa en Catar, pero un Mundial es diferente por una serie de factores.
Nuestra primera duda comienza en el arco, un puesto clave. Hasta un día antes del debut vs EE.UU, y aguardando la conferencia previa de Alfaro, no sabemos aún quien será el arquero.
Roberto Junior Fernández, hijo del histórico Roberto (arquero mundialista en México ’86 que le desvió un penal a Hugo Sánchez en el estadio Azteca) fue el portero del proceso, el portero de Alfaro, en términos más simples. Se adueñó del arco y respondió correctamente, pero jugó menos de 10 partidos en el semestre (es suplente de Alexis Martín Arias en Cerro Porteño). Alfaro recurrió a Gastón Olveira, arquero nacido en Uruguay y de gran presente en Olimpia, quien atajó en Marzo vs Grecia. Sin embargo, el elegido sería Orlando Gill, actual portero de San Lorenzo de Almagro de paso breve por nuestro fútbol de Primera y de ascenso meteórico en el club argentino. En base a rendimientos y situaciones que se fueron presentando, es la primera vez en los años modernos de Paraguay en un Mundial que ningún arquero saque diferencias sobre otros. Después de Gato Fernández, Chilavert o hasta el mismo Justo Villar, nadie ha llegado a ser un indiscutible en esta etapa previa.
La defensa es el sector en el cual no existen dudas. El cuarteto que fue jugando gran parte del proceso fue Juan Cáceres, Gustavo Gómez, Omar Alderete y Junior Alonso. En cada puesto, salvo por Cáceres (lateral derecho) existen alternativas. En mitad de cancha, tres intocables para este primer partido son Andrés Cubas, Diego Gómez y Damián Bobadilla. A ellos podemos agregar Miguel Almirón, uno de los más criticados hasta años atrás y el actual 10 de la Selección.
Julio Enciso es el diferente de Paraguay. Lamentablemente se retiró lesionado del último amistoso vs Nicaragua, pero por la última información que se tiene hasta el momento de redacción de estas líneas, fue probado en el último entrenamiento y será titular. Como mínimo, una decisión arriesgada del entrenador teniendo en cuenta que es un partido importante, pero no definitorio. Paraguay no tiene a uno parecido y el mismo Alfaro se declaró en varias ocasiones. Jugar sin Enciso es prácticamente cambiar de esquema o estrategia para generar daño al rival. En ataque, el 9 de mayor jerarquía es Antonio Sanabria, autor de uno de los mejores goles de las Eliminatorias frente a Argentina (2024, en Asunción). La jerarquía no se discute, pero su presente hasta hizo dudar de su presencia como titular en el comienzo de este sueño mundialista. Alfaro llevó a otros delanteros aunque con distintas características como Alex Arce, Gabriel Avalos y hasta Isidro Pitta, convocado de último momento. Estos tres últimos citados completaron un buen semestre en sus respectivos equipos, contrariamente a lo hecho por Sanabria.
El país se ilusiona y el hincha común lo demostró con las entradas agotadas para un amistoso para valorar desde el espectáculo y no desde lo deportivo (vs Nicaragua), el acompañamiento a lo largo del trayecto desde la sede de concentración hasta el Defensores del Chaco (el mismo Alfaro decía que la primera vez lo hizo en 40mins y en esta demoró casi 2hs) y hasta la despedida (sábado por la noche camino al aeropuerto). En las escuelas los chicos visten de albirrojitos y albirrojitas (es una generación que verá por primera vez a Paraguay en un Mundial), en el mundo laboral sólo se habla de este retorno que tanto esperamos.
La pelota comenzará a rodar en algunas horas y dentro del campo un grupo de mundialistas primerizos cargará una mochila pesada por todo lo que comentamos en las líneas previas. O como dicen algunos, más que una presión, esperemos sea la motivación de representar a una nación futbolera que tanto esperó este momento…




