Brasil incomprendido

Brasil ganó ya un título en este mundial: ser el equipo más misterioso, incomprendido y lleno de dudas. Esa es la realidad que flota hoy en las tribunas, en las salas de prensa y entre los hinchas de todo el planeta.

Brasil ganó ya un título en este mundial: ser el equipo más misterioso, incomprendido y lleno de dudas. Esa es la realidad que flota hoy en las tribunas, en las salas de prensa y entre los hinchas de todo el planeta.

Tal vez se le pida demasiado, pero la selección argentina puso muy alto el listón y cuesta bajarla de allí. Es por eso que la exigencia para un campeón del mundo que llegó a jugar grandes partidos, es alta.

Cuando la Selección ecuatoriana de futbol ha jugado su segundo partido son más las dudas y decepciones que certezas que la rodean, poderoso fantasma que no lo puede derrotar primero, ya que se ha convertido en rival a vencer.

“Prendida a tu botella vacía, esa que antes siempre tuvo gusto a nada”.

El marco fue conmovedor. El Estadio Azteca, aquel del tema de Calamaro, aquel de la consagración de Pelé en 1970, aquel del “Gol del Siglo” hace casi 40 años, lucía, en la noche de junio 17, amarillo de pies a cabeza.

La victoria por 3 x 0 sobre o Haiti, fácil y hasta modesta en vista de las situaciones de gol creadas por sus jugadores, rescató, al menos, parte de la mala impresión inicial de la selección brasileña en la Copa del Mundo.

Entre cábalas y plegarias, un recorrido por los papados recientes y los campeones mundiales que vuelve a plantear una vieja pregunta: ¿El cielo nos está escuchando?

Un conocido acorde paró la acción del partido. Las numerosas pantallas del del estadio, y la mitad de la pantalla de todos los aparatos desde los que se estaba viendo el partido...

El título puede caer hasta agresivo, pero es lo que pensamos los futboleros paraguayos (en su mayoría) del partido del viernes frente a Turquía.

Juega como un niño en el patio de su casa. Inventa goles y convida otros. Gambetea, corre, camina, se ríe, se enoja… ni el infalible calendario lo puede detener. Pasan los años, cambian los rivales, los sueños, los paisajes, las modas...